Estudiantes conforman taller de creación literaria

Cada uno de los muchachos cuenta con una personalidad diferente, por lo cual la escritura de cada uno es personal. Cortesía
Cada uno de los muchachos cuenta con una personalidad diferente, por lo cual la escritura de cada uno es personal. Cortesía

El Museo del Café fue el lugar de reunión de los jóvenes que integran el taller de creación literaria que dirige el maestro Amín Micelli y que pretende crecer hasta convertirse en un club de lectura que reciba no solo a estudiantes de la vida universitaria, sino a todo el que quiera acercarse.

Amín Micelli es catedrático en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) y, en consideración a que el arte y la cultura no deben ser privativos de las clases sociales altas, sino que deben cultivarse en todos los niveles sociales, se dio a la tarea de conformar el primer taller de creación literaria en dicha casa de estudios.

En la presentación del taller y lectura de creaciones estuvieron los jóvenes Raúl Humberto Alonso Morales, Saúl Ramírez Méndez, Ricardo Rafael Paredes Santillán, Aranza García, Antonio Alfonso, Moisés Emilio Marín y Carlos Andrés Padilla. Estos jóvenes son estudiantes de la Unicach y cada uno cursa diferentes licenciaturas: Gestión y Promoción de las Artes; Artes Visuales, e Inglés con Enfoque Turístico.

Ellos son algunos de los muchachos que integran el taller coordinado por Amín Micelli, ya que no todos pudieron estar presentes para la lectura. Además de contar con el apoyo de la Unicach, también el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes (Coneculta) se ha sumado para apoyar este hábito escritural.

Al tomar el micrófono, la joven Aranza recordó que se inició de manera activa en el mundo de las letras a los diez años de edad, cuando empezó a escribir poesía, siendo su principal influencia y referente en ese entonces el autor chiapaneco Jaime Sabines.

No obstante en su participación dio lectura a un cuento, pues mencionó que desea incursionar en este género que, en su opinión, es divertido. “Se trata de crear historias, en cierta forma es como jugar a las muñecas”, expresó.

Saúl dio lectura a tres poemas, dejando por sentado que en su perspectiva la poesía es el refugio del poeta. Por su parte, Ricardo leyó trabajos en prosa, género que le gusta porque es como se desenvuelven las historias y en cierta forma la vida.

Uno de los cuentos de Ricardo, titulado “La encrucijada”, deja de relieve la influencia de autores tanto clásicos como modernos de la literatura universal, recordando al oyente algunos cuentos de H. P. Lovecraft o incluso Clive Barker, aunque con un exceso de adjetivación que vuelve el texto muy barroco.