El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) evaluará si fueron dañados los vestigios hallados en un predio del centro histórico de la Ciudad de México, luego de que una empresa privada decidió rellenarlos con tierra y establecer un estacionamiento sobre el área de excavación.
Los vestigios, localizados en 2013 en un terreno que comunica las calles de Venustiano Carranza y República de Uruguay, quedaron en espera de que se retomara la exploración arqueológica pero, ante la falta de recursos, el proyecto simplemente se dejó inconcluso y sin vigilancia de las autoridades, reconoce el arqueólogo Salvador Pulido, director de Salvamento Arqueológico del INAH.
En el predio, propiedad de Grupo Carso, se proyectaba la construcción de un estacionamiento con tres niveles subterráneos y otros tantos hacia arriba, pero los descubrimientos cambiaron el plan. “En 2014, antes de determinar si se construía o no el estacionamiento que ellos proponían, les dijimos que teníamos que agotar el registro arqueológico; es decir, excavar lo que todavía no habíamos excavado”, señala Pulido.
“Obviamente no les gustó, porque implicaba dar más recursos para la investigación arqueológica y no fijaron un término. No les agradó y, mientras se trataba de armar una agenda para seguir con los trabajos arqueológicos, se quedó ahí, simplemente se interrumpió el proceso. Ellos cerraron el predio con tapiales en ambas fachadas y la última noticia que tenemos es que ya funciona como estacionamiento nuevamente”, dice el funcionario.
Pulido acepta que desconoce el procedimiento jurídico que debe seguirse en caso de que se compruebe que los dueños del terreno afectaron los vestigios y, durante la entrevista, cae en la cuenta de que debe informar al Jurídico del INAH sobre el caso, para que determine si existe delito que perseguir.












