Exhiben fotografías sobre la muerte

La exposición permanecerá hasta el 15 de noviembre. Cortesía
La exposición permanecerá hasta el 15 de noviembre. Cortesía

El heliograbado da vida a fotografías sobre muerte para una exposición donde la temática y la técnica comparten protagonismo. De México a España ha viajado una selección de imágenes de 13 fotógrafos para hablar de la muerte y los temas que la rodean para “La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado”, muestra que se presenta en la Fundación Casa de México, ubicada en Madrid y que coincide con la instalación de su famoso altar de muertos.

Édgar Hernández, crítico de arte y curador de esta exhibición, explica en entrevista que buscaban que el tema conectara con esa tradición del recinto que reúne a 120 mil personas al año, pero tampoco querían abordarlo desde el cliché ni el exotismo. “Era un muy buen reto para proponer otras lecturas a partir de la muerte vinculada con la ausencia, la muerte vinculada con la memoria, la mente vinculada con el duelo, o sea había muchas capas que nos interesaba trabajar”, dice Hernández.

Obras

Así fue como se reunieron fotografías sobre experiencias biográficas, pérdidas familiares, rituales funerarios, violencia, migración y espiritualidad captadas por figuras como Maya Goded, Yvonne Venegas, Pilar Goutas, Graciela Iturbide y Héctor García, entre otros.

Además del nombre y de la imagen, algo que no pasa desapercibido es que en las fotografías hay unas impresas en papel japonés y matrices de heliograbado sobre cobre, otras incorporan intervenciones con bordado, temple, plata o barniz de poliuretano; algunas más, papel Hahnemühle de 350 gramos o en procesos de chine collé. La importancia de detallar los materiales es porque el taller Helio TM, fundado por Miguel G. Counahan, fue un colaborador importante para los fotógrafos.

“Es un taller cien por ciento hecho a mano, artesanal, donde hemos rescatado procesos que hoy están en desuso y que son un gran atractivo para los artistas, un poco también por este hastío del mundo digital y el querer crear cosas que puedan ser hechas a mano”, indica Miguel G. Counahan.