Exhiben tesoros de la China Imperial

Esculturas de barro cocido, oro y plata, jarrones de porcelana, estelas y placas
Esculturas de barro cocido, oro y plata, jarrones de porcelana, estelas y placas

Más de mil años de historia en los que fueron puestas las bases para el desarrollo de una de las principales potencias de nuestros días, China, son resumidos en una muestra que será abierta en el histórico Palacio Venecia, en Roma.

Titulada Tesoros de la China Imperial. La Época de Renacimiento entre los Han y los Tang (206 a.C.-907 d.C.), la exhibición incluye 118 obras de arte del Museo Provincial de Henan, uno de los mayores espacios expositivos de la República Popular.

En la presentación de la muestra a los medios, el responsable de Cultura de la embajada china en Roma, Tian Kai explicó que fueron elegidas piezas de un periodo histórico en el que el gigante asiático comenzó a tomar forma.

Se parte del año 206 antes de Cristo, con la dinastía Han ( a la que se atribuye la consolidación del imperio fundado por el soberando del potente reino de Qing), hasta el 907 después de Cristo, en plena edad de oro de la dinastía Tang, que restituyó una estabilidad política, una armonia social y un bienestar antes desconocidos.

Según Tian Kai, la contribución de esas dos dinastías representa la síntesis de todo el sistema cultural y estético que ha hecho de China el país que conocemos ahora.

En particular, las piezas expuestas hablan del desarrollo de aquella civilización que nació y se desarrolló en la llamada Llanura Central, una zona considerada entonces el centro del mundo y que incluye a la actual provincia de Henan.

Entre los objetos de la muestra sobresale el traje funerario de Liang Xiaowang, hecho con dos mil piezas de jade entretejidas con hilos de oro con el que se cubría al difunto para, como lo quería la tradición y la leyenda, el cuerpo no se corrompiera y el alma fuera preservada.

Hay también esculturas de barro cocido, oro y plata, jarrones de porcelana, estelas y placas que ilustran el extraordinario clima de prosperidad y de apertura cultural de ese periodo, cuando la capital del imperio, la actual Xi’An, era cruce del comercio, recibía a embajadores del mundo y estaba habitada por más de un millón de personas.

La muestra está dividida en tres secciones a través de las cuales es posible descubrir la vida, la cultura, la espiritualidad y el arte de la civilización china, pasando por las diversas dinastías que se sucedieron en más de mil años de historia, para dar al espectador una imagen completa del imperio chino en uno de sus momentos de máximo esplendor.