"Fabián Rivera * CP. Uno de los títulos más interesantes y que ofrecen luz sobre el devenir histórico de la plástica en el estado es, sin duda, ""Plástica contemporánea de Chiapas"", editado por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas, en 1999.
Investigación a cargo de Masha Zepeda, heredera de dos grandes escritores, Eraclio Zepeda y Elva Macías, el título en cuestión es un enfoque directo sobre la obra de los creadores más representativos del siglo XX en las artes plásticas de Chiapas.
Además de un acercamiento en torno a las condiciones en las cuales cada creador desarrolló su obra (apoyada en ejemplos gráficos, sustentados en una exquisita edición en papel couché, impresión a color y en gran formato), se ofrece al lector un acercamiento a diversos elementos vitales de cada uno de los artistas.
Es necesario revisar este título, a propósito de la reciente exposición ""4G+B"", inaugurada el 15 de junio en el Museo Regional de Chiapas. Entre los cuatro grandes artistas homenajeados está Luis Alaminos Guerrero, con quien inicia el recorrido por esta exposición.
¿Por qué enfocar la atención no sólo en la dimensión artística, sino en la vida de Luis Alaminos? Masha Zepeda relata: ""Una niñez difícil, guerra, refugios, campos de concentración, exilio, dieron pie a un artista que nació en Málaga, al sur de España, el 29 de octubre de 1930, y que supo emprender para beneficio de la vida cultural de Chiapas, la labor de maestro e impulsor de jóvenes generaciones.
""Su recuerdo más lejano lo lleva a su tierra natal donde, en una feria al borde del mar Mediterráneo, su abuelo le compra una trompeta. Luego, un poco mayor, recuerda las salidas con su padre a dibujar con acuarela los campos aledaños a su casa, y después, las mismas excursiones en el exilio en Francia"".
La condición de exiliado fue algo constante en los primeros años de vida del futuro pintor, que después de una larga travesía, termina por echar raíces en Chiapas, donde fungió como docente en la Escuela de Artes Plásticas fundada en Tuxtla Gutiérrez por Jorge Olvera.
Cabe destacar que en el Tuxtla de aquel entonces, la labor de Luis Alaminos fue de gran impacto, apoyando actividades de promoción y difusión cultural. El teatro encontró un gran impulso en su labor, sobre todo el de corte experimental.
Esto, sumado a la labor como artista plástico, que finalmente alcanzó un estilo inconfundible, como aclara Rafael Araujo: ""Quienes saben de él, reconocen el sentido social que imprimió a su actividad creativa. Por eso no es extraño que en su obra el estilo se acerque al expresionismo, sobre todo para transmitir emociones de angustia, soledad, sufrimiento que, en su obra, son elementos de denuncia. Pero no siempre se enfocó en cuestionar al sistema, ni a la injusticia; también se acercó a la identidad local"".
Así pues, resulta un viaje interesante acercarse a la obra de este artista, que representa dignamente una de las épocas más brillantes del arte en el estado.
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