"Sara Regalado * CP. Una de las disciplinas más representativas de la cultura hip-hop, sin duda, es el grafiti. A todos en algún momento de nuestra vida nos ha dado por rayar, escribir o dibujar algo en las hojas de hasta atrás de nuestros cuadernos, en una servilleta o hasta en el escritorio de nuestro lugar de trabajo. Ya sea para poner algo que nos identifique, para expresarnos o simplemente por ocio.
El grafiti es una extensión de esto. Los que se dedican a este arte (auque aún haya polémica respecto al tema, tomando en cuenta la definición de la Real Academia Espanola de ""arte"", el grafiti se puede tomar como tal), comienzan haciendo ""tags"" o firmas; generalmente rayando de forma ilegal con plumones o aerosoles de punta grande.
Conforme van adentrándose en el ámbito comienzan a hacer ""bombas"", que siguen siendo firmas pero más elaboradas, con tipografías redondeadas y la utilización de más colores. Posteriormente, cuando ya hay un estilo más definido en el escritor o grafitero, pasa a hacer piezas con un diseno previo, pero sobre todo, un discurso. A estos niveles, la mayoría ya son piezas legales. Para que una pieza sea legal sólo se tiene que pedir permiso al propietario de donde se hará la obra y, como relata Huitzi, es más fácil explayarse: ""Una pieza legal te mantiene muy fresco, muy seguro, en calma y consciente; con mucho tiempo para poder trabajar, a diferencia de una pieza ilegal. Sin embargo, hay gente que eso busca, la adrenalina de saber que está haciendo algo que lo puede meter en un lío"".
Principales influencias
En Chiapas, como en todo México, el grafiti está influenciado por los orígenes de esta expresión, que se remontan al Nueva York de los anos 70.
No obstante, sí existe una personalización y adaptación al lugar y entorno, cuando vemos que los grafiteros pintan animales representativos de la zona, como un jaguar, un tucán o un quetzal; que utilizan términos o símbolos indígenas o que simplemente proyectan un rostro mestizo en un muro.
Hoy en día existen muchas bifurcaciones dentro del propio grafiti, que se van originando según las generaciones, los contextos y la creatividad de los propios grafiteros. Así, podemos encontrar desde grafiti agrícola (en el que el pincel es una podadora y el lienzo el pasto), hasta el ""street art"", en el que, además de aerosol, se utilizan pinceles y esténciles.
Aunque en Chiapas, y especialmente en Tuxtla Gutiérrez, no existe un lugar específico en donde los grafiteros puedan plasmar su arte, sí hay instituciones que dan cabida a esta expresión y organizan eventos; ya sea el Ayuntamiento de Tuxtla, el Instituto Estatal de la Juventud, universidades o, incluso, iglesias.
El grafiti no es una moda, es una expresión que poco a poco ha ganado terreno y reconocimiento por parte de la sociedad y de algunas instituciones. No obstante, aún falta camino por recorrer. Hace falta un diálogo entre las autoridades y los artistas para lograr un equilibrio entre lo permisible dentro de la sociedad y la creatividad grafitera.
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