Adolfo Best Maugard (Cd. de México, 1891-Atenas, Grecia, 1964) dibujaba con sólo siete tipos de línea. Les llamaba “motivos” y la repetición de éstos le permitía composiciones mayores. La espiral, el círculo, el medio círculo, la ondulada, en zigzag o la recta: signos primarios que estudió durante años hasta crear su método de dibujo, tan cercano a la filosofía como a la conceptualización del arte. Una de sus mayores aportaciones a la plástica mexicana.
Es la llamada “gramática del dibujo” que ocupa la exposición “Adolfo Best Maugard. La espiral del arte”, la primera retrospectiva del artista en el Museo del Palacio de Bellas Artes. El recorrido curatorial da cuenta de los aportes del pintor, dibujante y cineasta a través de 141 obras propias y otros creadores mexicanos como Rufino Tamayo, Carlos Mérida, Diego Rivera, Lola Cueto, Roberto Montenegro, y más.
Desde el paisaje y el retrato hasta la construcción de escenografía y sus estudios filosóficos, la muestra pone en manifiesto el desarrollo estético de Best Maugard. Se aprecian sus primeros interpretaciones de las zonas volcánicas del país muy influido por Dr. Atl, que luego repitió con escenas de España y Francia, en esta etapa temprana destacan sus autorretratos en los que se nota la influencia del paisajismo.
Influenciado por el movimiento nacionalista de José Vasconcelos, Best Maugard se convirtió en una suerte de misionero cultural. El curador Arturo López Rodríguez comentó que el artista entendió el arte con una misión social, por lo que sus obras se sumaron pronto al movimiento plástico revolucionario. Y en ello radica, el diálogo con las artes populares del país.












