La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México abrió las puertas de la Capilla de las Reliquias o de los Conquistadores, ubicada a un costado de la sacristía, en donde se exhiben 170 de las 200 reliquias que posee. Entre éstas destacan los vestigios de mártires como Santa Úrsula, San Vito, San Anastasio y San Felipe de Jesús, considerado el primer santo mártir mexicano, así como Santa Córdula y San Primitivo, entre otros.
Dichas piezas, que datan de los siglos XVII al XIX y se resguardan en la parte baja del Retablo de Reliquias, fueron inscritas en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del INAH en 2015. Las piezas solo son expuestas al público los días 1 y 2 de noviembre para recordar a los fieles difuntos y están ubicadas al pie del Cristo de los Conquistadores, el cual obsequió Carlos V a la Catedral.
La capilla posee piezas únicas, como las llamadas reliquias de primer grado, es decir, restos óseos completos o parciales, enviados desde Roma y Tierra Santa.
Así como vestigios de segundo grado, que son objetos que tuvieron contacto con los santos. De acuerdo con fuentes de la Catedral, el resto del año dichas piezas permanecen cubiertas con pinturas al óleo y sólo es en estas fechas cuando se muestran al público. Estos objetos de culto llegaron a la Catedral desde 1573, pero fueron ubicados en este sitio cuando el inmueble se terminó de construir.
De acuerdo con el INAH, la mayoría de las reliquias que resguarda la Catedral son de santos mártires, como Santa Úrsula y las once mil vírgenes, San Primitivo, y de catacumbas italianas, como las de San Teodoro, San Vicente Niño y San Deodato.












