Fahrenheit 451

Fahrenheit 451

La obra presenta un mundo en el que los libros están prohibidos. Los bomberos son los encargados de quemarlos, para así evitar que se propague la “infección del pensamiento”. De hecho, el título del libro proviene de la temperatura a la que se quema el papel.

¿De qué trata?

La historia se centra en Montag, un bombero que cumple con su trabajo cuya misión no es sofocar incendios, sino producirlos para quemar libros. Y es que en su mundo está prohibido leer, porque lo que se quiere suprimir es la capacidad de pensar, lleva una vida sencilla. Un día conoce a su vecina, una joven llamada Clarisse que parece diferente al resto de las personas. Sostienen varias conversaciones y la chica le hace muchas preguntas.

Por primera vez, comenzará a cuestionarse su existencia y sus acciones. La inquietud por saber qué es lo que está destruyendo, lo lleva a leer un libro. Después de esta acción, ya no volverá a ser el mismo y se unirá a la lucha para defender la libertad. Alertado por una organización secreta dedicada a memorizar volúmenes enteros, sabrá que ha llegado el momento de elegir entre la obediencia y la rebeldía.

En esta nueva traducción, que captura mejor que nunca toda la fuerza del original, la clásica distopía de Ray Bradbury sigue alertándonos sobre las peores facetas del conformismo moderno.

Adaptación cinematográfica

Fahrenheit 451 (2018), producida por HBO y dirigida por Ramin Bahrani, actualiza la temática a la era digital, sustituyendo los libros físicos por un internet controlado y vigilado, explorando las noticias falsas y la pérdida de la historia en bases de datos digitales. Protagonizada por Michael B. Jordan como Montag y Michael Shannon como el capitán Beatty.

En ese mundo, a la gente se le atiborraba de “datos no combustibles”: palabras de canciones populares, los nombres de las capitales de los estados, la cantidad de “maíz que Iowa cultivó el año pasado”. “Tendrán la sensación de que piensan” escribió Bradbury, “y serán felices, porque los hechos de esa naturaleza no cambian”.