Fallece Lobo Antunes a los 83 años

António Lobo Antunes es considerado uno de los autores más destacados del mundo. Cortesía
António Lobo Antunes es considerado uno de los autores más destacados del mundo. Cortesía

El escritor portugués António Lobo Antunes, cada año presente entre los candidatos al Premio Nobel de Literatura y autor de una obra en la que explora el sufrimiento humano y la actualidad, falleció a los 83 años, difundió la editorial Dom Quixote.

El sello consignó que el narrador es uno de “los nombres más importantes de la literatura portuguesa, autor de novelas que permanecerán para siempre en la memoria de sus lectores y admiradores”. Lo describió como “gran escritor portugués, el verdadero escritor, que dedicó toda su vida a la literatura”.

António Lobo escribió que “la verdadera biografía de un artista es su obra. Y la única que no termina por la muerte”. También: “Todo lo que rodea la literatura, las traducciones, los premios, el ruido que acompaña el éxito, nunca tuvo gran importancia para mí”.

El presidente portugués Marcelo Rebelo de Sousa lamentó el deceso del escritor e informó que se le otorgará el Gran Collar de la Orden de Camoes, máximo símbolo de la literatura portuguesa.

Elogian su obra

La investigadora Alma Delia Miranda explicó que Lobo Antunes “tuvo la capacidad de aglutinar en una prosa sumamente trabajada, poética, el lado oxidado del colonialismo, de la historia nacional, pero también del comportamiento humano. Quita la máscara al discurso egocéntrico del individuo y al discurso oficialista nacional, y lo hace mediante un discurso que junta erudición literaria y cultura popular”.

Termina una época literaria

La traductora recomendó el primer libro del portugués, Memoria de elefante, donde se muestra de lo que es capaz desde el inicio. Lamentó su fallecimiento, con el cual “acaba una época literaria en Portugal”.

En tanto, el editor y traductor del portugués Emiliano Becerril, desde Elefanta Editorial, comentó que el autor de Fado alejandrino es “uno de los pilares de esa literatura, marcado por la guerra colonial; como parte de esa generación trató de pensar la memoria enmarañada. Me gustaba lo que decía de que para escribir tenía que pasar tres o cuatro horas de estar escribiendo, y que solo después de ello, cuando estaba cansado y bajaba la guardia, salía su escritura real”.