Falta de lectura, algo más cultural que económico

Cambalache de Libros en el Museo de la Ciudad. Cortesía
Cambalache de Libros en el Museo de la Ciudad. Cortesía

Ante el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Lectura, en Mocorito, Sonora, a finales de enero, así como las acciones que ha emprendido Paco Ignacio Taibo II al frente del Fondo de Cultura Económica (FCE), Julio Sánchez Esquinca, presidente de la Asociación de Libreros de Chiapas y director de la Campaña Chiapas Lee, aprueba varios puntos pero critica la cuestión de bajar el precio a los libros.

A pregunta directa de cómo ve la nueva estrategia, Julio, quien está al frente del Tercer Cambalache de Libros en el parque Santo Domingo de Tuxtla Gutiérrez, aprueba tal actividad.

“Desde que se sube el tema a inicios del gobierno y se inicia con las acciones en Sonora, pues lo veo muy bien, aunque hay algunos temas que desde mi punto de vista se deben de revisar, como el bajarle el precio a los libros o checar los puntos donde se van a abrir las librerías, pero creo que es más cuestión de analizar la parte cultural”, afirma.

Sánchez Esquinca expone que también se debería legislar en favor del libro, la tasa cero y el precio único, pero desde que se pone el tema en la agenda es motivo de aplauso, solo habría que involucrar a más actores que están dentro de la cadena del libro para conocer sus puntos de vista.

En la entidad, con actividades como el Cambalache de Libro o la Feria del Libro Tuxtleco, se busca poner en la agenda política el tema de la promoción de la lectura para que las autoridades comprendan la importancia que tiene el realizar tales eventos en los que se celebra el libro y la lectura.

“Hay que decirles mediante estas actividades que tienen que invertir en la promoción del libro para contarle a la ciudadanía los beneficios que encuentran al leer”, acota.

Sobre el precio bajo que está manejando el Fondo de Cultura Económica de 49.50 y de 8 pesos para su Colección Fondo 2000 Cultura para Todos, el entrevistado comparte que hay que analizar el tema porque, desde su punto de vista al estar involucrado en la industria del libro, no se logrará un crecimiento si se bajan los precios.

Refuta que en el 2018 cuando el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) hizo un estudio los resultados reflejaran que el 17 % de la población no lee por no tener el acceso económico, por lo que la cuestión de la poca lectura es más cultural. “Esto nos tiene que llevar a ver que línea vamos a seguir porque también se podría afectar a los empresarios del libro”, opina.

Asimismo, advierte: “Tras bajar el precio a los libros, las librerías de la iniciativa privada no podrían competir porque ya no les alcanzaría para pagar. También afectaríamos a las editoriales que tienen que pagar los derechos de autor y otros impuestos. Entonces habría que analizar la situación”.

Julio sugiere que no es una gran estrategia el aminorar los costos sino que más bien se tendría que ver la cadena del libro y estimular fiscalmente a las empresas que hacen libros para que lleguen a buen precio.