"Sara Regalado * CP. José Luis Galicia es coordinador de los Talleres de Artes y Oficios del Faro de Oriente, un centro cultural que desde el 2000 ha funcionado como un espacio de inclusión, educación y culturización en la Ciudad de México.
Localizado en la delegación Iztapalapa, una de las demarcaciones más marginadas en el ámbito cultural y de infraestructura, el Faro de Oriente llegó a ocupar un edificio que estuvo abandonado durante diez años, convirtiéndose en un espacio de convivencia para la comunidad.
""Uno de los objetivos de hacerlo en Iztapalapa, delegación ubicada en la periferia de la ciudad, es que toda la oferta cultural del DF estaba del centro al sur -situación que no ha cambiado mucho-; ahí están los museos, teatros, galerías, salas de conciertos. Pero, prácticamente, en las periferias de la ciudad es nula la oferta cultural, y en Iztapalapa sólo existía el Museo del Fuego Nuevo, un museo de sitio"", comenta Galicia, quien recientemente estuvo de visita en el estado de Chiapas.
Sin embargo, por su localización estratégica, los más de 50 talleres para jóvenes y adultos y más de 23 talleres para niños no sólo han sido aprovechados por la comunidad de Iztapalapa, pues los habitantes de otras demarcaciones, incluso del Estado de México, como los municipios de Nezahualcóyotl, Los Reyes La Paz o Chimalhuacán, se han visto beneficiados con este espacio, pues ya no tienen que invertir horas desplazándose para tener acceso a la cultura y las artes.
Los más de 60 mil visitantes que acuden al año disfrutan todos los servicios de forma gratuita (talleres, exposiciones en las dos galerías, biblioteca, ludoteca, espacio de cómputo y aulas de educación a distancia y educación para adultos).
El Faro de Oriente Fábrica de Artes y Oficios ha logrado mantenerse gracias a los trabajos de gestión: ""Pertenece a la Secretaría de Cultura del DF, pero el presupuesto que da sólo alcanza para la nómina; las demás actividades se resuelven a partir de la gestión con Conaculta y sus diversos programas de apoyo, institutos locales, organismos federales, universidades e iniciativa privada"", apunta José Luis Galicia.
Respecto a los talleres y a la educación no formal que se imparten en el Faro, el coordinador de los talleres explica que no necesariamente se tiene que pasar lista o hacer exámenes, sino que todo se deja a las propias capacidades y al interés que tengan los asistentes, y aunque no se les da un reconocimiento oficial, el Faro de Oriente ya tiene un reconocimiento en instancias locales y federales para que los que salen de ahí puedan integrarse a la vida laboral.
""Aquí se han generado colectivos, escenográfos, cartoneros, compañías de danza y teatro, bailarines que han sido aceptados en empresas como el 'Circo del Sol', y hay agrupaciones que crecieron con nosotros como 'Panteón rococó' y 'Zoé'"", añade.
Con todo lo anterior, tal pareciera que el modelo del Faro de Oriente podría echarse a andar en cualquier otro lugar, y de hecho se ha replicado en otras delegaciones de la Ciudad de México; sin embargo, la propuesta de José Luis Galicia va más allá.
""No somos McDonald's, ni Wallmart. No somos una cadena que se puede replicar igual en otros sitios. Lo que creemos es que podemos exportar parte del modelo, pero, más bien, los principios de gratuidad, tolerancia e inclusión social, la libre creatividad y trabajar para una comunidad.
Lo que hemos propuesto es no tanto que haya más Faros en la ciudad o en el país, sino que se apoye a esos espacios que ya están trabajando en cada localidad, porque son modelos que responden al entorno en el que ya están"", comenta.
En conclusión, más que hacer centros culturales por todo el país, es necesario voltear a las localidades propias y ver lo que se está haciendo al interior, fortificar lo que ya está, sean proyectos gubernamentales o independientes.
"











