Una juventud perdida que vive a la deriva, sin futuro. Este es el tema que recrea la escritora mexicana Fernanda Melchor (1982) en Falsa liebre (Literatura Random House), su primera novela publicada en 2013 y que ahora relanza tras reescribirla para “pulir el estilo, redondearla, cortarle los hilitos sueltos”. En entrevista, la finalista del Premio International Booker 2020 por Temporada de huracanes, su segunda novela, comenta que le daba mucha ilusión reeditar la primera.
“Salió un poco sin pena ni gloria, como toda primera obra de un escritor joven. Se publicó el mismo año que el libro de crónicas Aquí no es Miami. Fue extraño tener un debut con dos títulos de géneros distintos. ‘Falsa liebre’ me inaugura como escritora de ficción, pues antes era la cronista o la periodista. Fue importante dar ese salto”, comentó.
La narradora veracruzana recrea la vida de cuatro chicos, que se conectan en un momento de gran violencia. “Me gustan los personajes, pulí el lenguaje y algunos aspectos de técnica novelística. Fue una experiencia perturbadora, porque disfruté la novela; pero, al mismo tiempo, me puse en contacto con una Fernanda que ya no existe”, indica. “Me sorprendieron las cosas que estaba viviendo en mi vida personal y profesional, esa ambición que tenía de ser escritora, el valor que se necesita para publicar. Pero soy la misma persona interesada en escribir acerca de hombres jóvenes”.
Aclara que Falsa liebre “no solo habla de la violencia física, sino que busca entender los momentos violentos del país a través de las violencias cotidianas que se viven en casa”. Indica que no solo los adolescentes sufren una falta de perspectiva, pues en el mundo moderno no hay garantía de nada y “la adolescencia es un momento en el que hay una crisis existencial, de duelo, porque no puedes volver a tu infancia y no sabes lo que te espera, no te sientes listo para ser adulto, estás en una especie de limbo”.
La autora de Páradais admite que “todavía era muy ciega a temas como la maternidad y la feminidad. Mis personajes femeninos están locos e histéricos, las madres son castrantes… Tiene que ver con mi experiencia, que nací en una familia disfuncional, con una madre que siempre ha padecido de la salud mental y me tuvo a los 18 años”.











