FILAventuras muestra el lado divertido

Entre un vaivén climático —en el que el áspero sol del mediodía cedió en la tarde su lugar a lluvias intermitentes— y un universo de seres caracterizados de personajes literarios, mitológicos o superhéroes, se desarrolló el segundo de los cuatro días de la segunda edición del Festival Internacional del Libro de Aventuras (FILAventuras).

Desde temprana hora —pasadas las 11 de la mañana— decenas de personas deambularon por las áreas verdes del Centro Nacional de las Artes (Cenart), donde se hallan 40 expositores, entre editoriales y librerías, así como dos escenarios para presentaciones editoriales y eventos artísticos, además de una carpa de talleres.

A diferencia de las grandes ferias masivas, este encuentro, organizado por el Cenart, el Fondo de Cultura Económica (FCE) y la Brigada para Leer en Libertad, apuesta por la intimidad y el descubrimiento.

Una feria con tecnología

En algunos puntos, códigos QR invitan a escanear para descargar de forma gratuita más de 300 libros, un obsequio digital de la citada brigada. Mientras tanto, los módulos dan cuenta de una variopinta oferta de sus materiales impresos y digitales.

Estos van desde libros de fantasía, ficción, terror y novela negra hasta novela gráfica, cómics, mangas y discos de vinilo de bandas como Gorillaz y 31 Minutos. También se ofertan discos compactos videos y series como Futurama y Beavis and Butt-Head.

Parte del césped de este conjunto cultural fue transformado en un tablero gigante de ajedrez, de unos cuatro metros cuadros, donde una pareja se enfrasca en una intensa partida de este deporte ciencia, mientras metros más adelante, rumbo a la Cineteca Nacional de las Artes, cuatro mesas esperan a los duelistas en ocho tableros de tamaño convencional.

Si bien hay una asistencia constante y fluctuante, algunos de los expositores lo perciben como “un festival muy poco concurrido”. Algunos lo atribuyen a que comenzó entre semana, en días laborales y de clases escolares, aunque otros consideran que falta publicidad y promoción.

Entre los módulos, el visitante puede toparse con un puesto donde se llevan a cabo actividades lúdicas, como descubrir el camino de salida de un laberinto y un rally de lectura que premia a los ganadores con libros y cuadernos.

Algunas familias aprovechan para hacerse de libros infantiles. Es el caso de Omar y Carmen, que llegaron con su hija Alicia, de seis años, al lugar por casualidad. Desconocían la existencia del encuentro y solo buscaban conocer las instalaciones del Cenart. Ello no impidió para que recorrieran con sorpresa y disfrute la oferta editorial y adquirieran un par de libros: uno infantil y una novela de aventuras. “Nos encanta que hagan estas actividades para que se entretengan los pequeños y también nosotros”, externaron.