El director mexicano Arturo Ripstein asegura que, cuando realizó con Paz Alicia Garciadiego el guión de su nueva película, El diablo entre las piernas, no era su intención hacer una reflexión sobre la violencia de género o la lucha feminista, aunque su historia sí aborda un tema que es muy polémico en nuestro país: la sexualidad senil. “No es una película de consigna, porque no soy un sociólogo, un antropólogo o algo así. A mí me interesan más las películas que el activismo, esto fue por el placer de poder contar un cuento”, comentó el director.
El creador de filmes como El castillo de la pureza (1972) y Profundo carmesí (1996) explicó que hace cuatro años Garciadiego le mostró el guión de El diablo entre las piernas con el fin de que le hiciera observaciones, pero terminó fascinado con la historia de pasión entre personas de la tercera edad y quiso llevarla a la pantalla. “En los últimos años han salido historias de viejitas con Alzheimer que terminan en un final feliz; saben qué, es totalmente falso todo eso. Lo que yo quería hablar era del proceso de decrepitud, de cómo entra al cuerpo y va al alma. Las pasiones en los viejos no se habla, porque es tabú, y cuando se hace es gracioso o grostesco”, expresa la guionista.
Al conseguir el apoyo de Mónica Lozano (productora), el siguiente paso era encontrar el elenco ideal que pudiera contar la historia de Beatriz, una mujer madura atrapada en un matrimonio donde su marido es atormentado por los celos causados por las confesiones de ella sobre sus relaciones anteriores y su deseo aún vivo. Fue entonces que los nombres de Silvia Pasquel, Patricia Reyes Spíndola, Alejandro Suárez, Daniel Giménez Cacho y Greta Cervantes fueron elegidos.
“El genio de un director de cine es rodearse de la mejor gente que puede encontrar y dejarlos hacer lo que saben hacer”, dice Ripstein.












