Fin a taller de performance

"Sara Regalado * CP. No necesitaron una clausura con reflectores, reconocimientos y un público numeroso ante ellos, porque, como dijo Sandra Burgos al final del taller de performance que impartió durante cuatro meses, el esfuerzo se vio a lo largo de todo el taller, no fue necesario trabajar bajo presión un trabajo final, porque todo el taller fue trabajo bajo presión y cada quien sabrá que hacer a partir de ahora con ese aprendizaje.

""Éste fue un proceso más de investigación que de resultados"", comentó Burgos ante el grupo de alumnos, a quienes también invitó a llevar a la práctica todo lo descubierto a partir del performance, que es la vida misma.

Después, la artista escénica puso fin a su performance que duró toda la sesión, bebiéndose el brebaje de agua y aceite que todos los presentes iban vertiendo en un vaso en donde el aceite simbolizaba los pensamientos negativos, y el agua, los positivos. Al final, el agua, como la buena energía, superó al aceite.

A lo largo de esta última reunión del taller, se hizo referencia también a los sucesos tan contrastantes acontecidos recientemente. Como en un noticiario posmoderno y decadente, Julio Castillo hizo reflexiones provocadoras acerca del derecho que se ha adjudicado el hombre de quitar la vida.

""No nos hemos puesto de acuerdo en cuál es el origen de la vida, pero ya hemos ideado varias formas para quitarla"", señaló, en referencia a la pena de muerte que aplicaron al mexicano Humberto Leal García en el estado de Texas, en Estados Unidos, por los cargos de violación y asesinato, un hecho que, según la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, significó una violación al derecho a la protección consular, ahora muerto.

Y no tuvo que mencionar ni siquiera el nombre de Facundo Cabral, pues escuchar en una pequeña grabadora ""No soy de aquí, ni soy de allá"" les remitió inmediatamente a la trágica muerte del compositor argentino, el sábado en Guatemala. Tampoco fue necesario mencionar el triunfo de la selección mexicana en la Copa Mundial Sub 17, porque con un grito de ""¡viva México, cabrones"" y la playera del ""tricolor"", a los presentes les volvió la emoción del triunfo en el estadio ""Azteca"". Aunque son hechos aislados y dispares, Castillo supo como llevar al espectador por un solo hilo conductor hasta hacerlo parte de la acción.

Y aunque no precisamente fue un performance, por la falta de elementos reales, Anneth Castillejos realizó más bien una representación acerca de la falta de creatividad, de los huecos a los que el creador se puede enfrentar en un trabajo constante y de disciplina, una representación con la que varios se identificaron.

"