“Lo que hago es ‘catartic pop’, porque estoy convencida de que la música es una forma para que las personas hagan eso, un catarsis en su vida. Es lo que busco provocar con mi música”, dice Flor Amargo, cantante urbana que este fin de semana provocó una polémica en Guadalajara.

El ayuntamiento de esa ciudad “resguardó” sus instrumentos; es decir, interrumpió uno de sus usuales conciertos callejeros (realizado la tarde del viernes) y se llevó piano y batería.

El presidente municipal Ismael del Toro le ofreció una disculpa. Para entonces, Flor Amargo ya era tendencia en Twitter, donde se polemizaba no solo sobre si había violado la normatividad municipal, también si su propuesta artística vale la pena.

En entrevista realizada hace unas semanas Amargo habló precisamente de en qué consiste su propuesta y anunció con orgullo que incluso pronto abrirá una escuela dedicada a enseñar cómo y para qué se usa la “catartic music”.