Flor Amargo no quería ser cantante

El sueño de Flor Amargo no siempre fue ser cantante. Cuando era niña soñaba con jugar futbol, pero ese hobby no fue bien visto por su círculo cercano. Un día que su tío la encontró jugando le hizo un comentario que le hizo avergonzarse y alejarse para siempre de este deporte.

“Yo quería jugar futbol, era futbolera. El futbol era todo en mi infancia. Fue un golpe para mi dejar el futbol y saber que nunca iba a ser futbolista”, contó en una entrevista con Gustavo Adolfo Infante para el programa El minuto que cambió mi destino.

Flor Amargo narró que “el futbol fue uno de los dolores más grandes”, sobre todo porque se vio obligada a abandonarlo por las críticas.

La cantante, famosa por su destreza para tocar el piano, también explicó cómo fue su primer acercamiento con la música y específicamente con este instrumento.

“El piano fue mi compañero”, dijo, y también recordó cómo fue que llegó el primer piano a su casa. Se trataba de un piano vertical que una persona que tenía que hacer un pago a su madre, el entregó a cambio de efectivo.

Cuando murió su abuelo este le dejó un tocadiscos, “se va el futbol y se quedó el piano, y se quedó la música, y se quedaron los discos y se quedaron los cassettes”. Cuando recién comenzó su carrera, sus sueños apuntaban a las grandes ligas: ser directora de orquesta.

No binarie y mujer

Flor Amargo también reveló que desde niña sufrió depresión porque no entendían su género y la querían “hacer encajar a fuerza”. La cantante, quien se reconoció como no binarie y mujer, habló sobre el género con el que se identifica y aseguró que el ser humano no solo es cuerpo sino emoción. “Para mí esto es nuevo y sé que es un poco difícil de entender porque yo cuando nací era mujer u hombre”, contó.

Mayte aseguró que nunca encajó y que sus emociones le hicieron expresarse diferente. “Me acuerdo que me dijo mi primer pareja, Lolita, ‘sal del clóset’. Yo le dije ‘pero cómo crees que voy a salir del clóset, qué te pasa, llevo veintitantos años luchando por mi sueño, ya llené un Metropólitan. Ni madres, yo no salgo del clóset, que salgan otras’”.