Aunque pareciera que Flor negra, obra de Ramón Valdés, es una construcción literaria similar a Harry Potter, El Señor de los Anillos o Juego de tronos, no lo es; de hecho, es un texto totalmente distinto que está basado en mitos mayas con fuertes elementos de terror, dentro de lo que el autor llama “pacto ficcionario”; es decir una historia que nace de la investigación, las experiencias y el imaginario de Ramón Valdés Elizondo. “Tuve que hacer una gran investigación y a través de ahí experimenté muchas cosas”, explicó en entrevista el escritor.
Para escribir Flor negra, el autor no sólo tuvo que hacer un trabajo de investigación sumergiéndose en diversos libros sobre la mitología maya sino que también vivió gran parte de sus relatos en las comisarías de Mérida, Yucatán. “Me entrevisté con sanadores, brujos; además de meterme a cenotes y cavernas. Pasé las noches de allá, que son noches muy peculiares”, explicó el novelista.
Asimismo, a lo largo de esa gran travesía, el también pintor se encontró con algunos miedos relacionados con el fracaso del libro: “Tenía mucho miedo al principio; evidentemente el malinchismo era una barrera que teníamos que romper, porque estamos muy acostumbrados —en términos de literatura— a los ‘best sellers’ que tienen una ambientación de época medieval, generalmente vinculados a los mitos nórdicos o quizá griegos, y esta historia no es así; la mitología maya está enterrada, sumergida, no se sabe mucho”.
Ante esto se originó Flor negra, una pieza que rompe con los estándares de lectura al no seguir el molde de los textos americanos o europeos. “Soy irreverente porque rompo las reglas: no sigo el molde sajón, ‘gringo’ o griego”, señaló Valdés. Pero también se encontró con una gran sorpresa: “Esta lectura no le pide nada a los demás textos extranjeros. Los mexicanos somos creativos, nada más que no lo habíamos enfocado”.
La propuesta de la trilogía de Flor negra posee todos los elementos de la literatura fantástica: viajes, seres mágicos, situaciones inesperadas y oscuras, pero basado en ciudades como Uxmal o Chichén Itzá.












