Los Ángeles * El Universal. Michael Jackson tenía los brazos cubiertos de pinchazos, el rostro y cuello con cicatrices, y las cejas y labios, tatuados. Pero no era el hombre esquelético y enfermizo que mostraban los tabloides, según un reporte de la autopsia.
El reporte del forense del condado de Los Ángeles muestra que Jackson era un hombre de 50 años bastante sano antes de morir por sobredosis.
Su peso, de casi 62 kilos, era aceptable para un hombre de 1.75 metros. Su corazón estaba fuerte.
Aun así, Jackson tenía algunos problemas de salud: artritis en la parte baja de la columna y en algunos dedos, y una leve acumulación de placa en las arterias de sus piernas. Lo más serio eran sus pulmones que estaban crónicamente inflamados y con una capacidad reducida que le habría ocasionado dificultades respiratorias.











