El encuentro Mondiacult, fue realizado por la Secretaría de Cultura y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La exministra de Cultura de Francia y actual directora de la Unesco, Audrey Azoulay, habló en entrevista sobre la devolución del patrimonio, la creación de un museo virtual, la equidad de género y los retos de América Latina, entre otros temas.
¿Qué cuentas pendientes tuvo el primer Mondiacult?
Mondiacult 1982 llevó una definición mundial ambiciosa de las políticas culturales. No solo para las artes y las letras, sino para los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano y los sistemas de valores. El patrimonio no se define solo como material (los monumentos, las piedras), es también tradición y conocimiento, constituyendo para cada pueblo un vehículo esencial para manifestar su presencia en el mundo. Se animó a los países a desarrollar políticas culturales en esta dirección.
Esta dinámica colectiva fue creciendo hasta la adopción de dos nuevas Convenciones de la Unesco que han marcado las políticas culturales: una sobre la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial en 2003, y otra sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales en 2005.
¿Cuales fueron los resultados de esta nueva conferencia?
Para preparar Mondiacult 2022, realizamos consultas en todo el mundo, con gobiernos, sociedad civil y miembros de las redes de la Unesco. Durante casi un año hubo intensas negociaciones multilaterales. Veo cuatro grandes avances que deberían reflejarse en la Declaración final. Primero, la afirmación oficial de la cultura como un „bien público mundial“, apostando por incluirla en los próximos objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, como fue el caso de la educación en 2015. Segundo, la definición de un corpus global de derechos culturales. La Declaración también debería promover una regulación sustancial de las plataformas digitales para promover los derechos de los artistas y la diversidad cultural.
¿La Declaración marca las directrices sobre la devolución del patrimonio?
Es el cuarto gran avance: fortaleceremos la lucha contra el tráfico ilícito de obras de arte. Esta Declaración debe iniciar el fortalecimiento del código ético de los marchantes de arte y dar un paso decisivo a favor de “certificados de origen” que requiere demostrar que un objeto fue obtenido legalmente.
En esta misma dinámica, anuncié un nuevo y ambicioso proyecto entre la Unesco e Interpol: vamos a crear, para 2025, un museo virtual de bienes culturales robados. Será una herramienta educativa y pedagógica, para que los ciudadanos puedan conocer la historia de estas obras, y una herramienta de investigación. Además, la Unesco llama a fortalecer el diálogo internacional abierto e inclusivo para el retorno y la restitución de los bienes culturales a los países de origen.
La restitución voluntaria a Guatemala de una estela maya saqueada hace décadas, con el auspicio de la Unesco, es un ejemplo reciente de los resultados tangibles de nuestro compromiso. Pienso también en la gran conferencia que organicé sobre este tema al inicio de mi mandato, en 2018, que ayudó a cambiar mentalidades, no solo dentro de las instituciones sino en la opinión pública. Una nueva ética se forma en el mundo, gracias a los esfuerzos en educación, comunicación y ciencias.
¿Cómo se adaptarán las políticas culturales a los cambios que trajo la pandemia?
La crisis ha afectado todo el sector cultural y creativo, y las fragilidades estructurales que amenazaban al sector anteriormente se han visto amplificadas. Más del 89 % de los países se vieron obligados a cerrar sus sitios del Patrimonio Mundial y la asistencia a los museos disminuyeron hasta un 70 %. Sin embargo, la cultura es particularmente importante para la resiliencia de las poblaciones y el crecimiento económico.
Por eso hemos actuado para que la cultura esté en el centro de los planes de recuperación de los Estados. Para apoyar esta centralidad, la Unesco presenta en Mondiacult 22 indicadores que miden y destacan la contribución de la cultura en todos los aspectos de nuestra vida: protección del medio ambiente, educación, igualdad de género y economía.
¿Cuál es el reto de América Latina y el Caribe?
La consulta regional preparatoria de Mondiacult confirmó los avances de las políticas culturales, pero también varios retos y expectativas. Nos seguimos enfrentando a un desafío común en lo que respecta a la protección de los autores y artistas. Varios países carecen de una legislación que garantice su condición jurídica, así como de su protección social. La Unesco aporta asistencia para mejorar este proceso.
Los marcos de propiedad intelectual, para compensar a los autores, luchar contra el uso indebido y la apropiación del patrimonio cultural, así como frenar el tráfico de bienes culturales, fueron también identificados como una preocupación prioritaria. Los Estados miembros expresaron su compromiso de garantizar un acceso equitativo a la cultura para todos, promover la diversidad cultural y lingüística en línea y fuera de línea, y dirigirse a los jóvenes y los pueblos indígenas.
¿De qué sirven los encuentros en países con pocos recursos para Cultura?
Por eso son importantes los organismos internacionales como la Unesco: promueven el diálogo y la solidaridad entre todos los Estados, y establecen programas de ayuda. Alrededor de la mesa de la Unesco, cada Estado está en pie de igualdad, tiene un voto durante las deliberaciones y puede hacer que su voz se escuche tanto como la de otros Estados.
La Unesco es también un poderoso vehículo para desarrollar las capacidades de los países que lo necesitan: nuestros expertos están a su disposición, ponemos en común nuestros recursos, brindamos muchas recomendaciones técnicas y legales, también organizamos importantes programas de formación.
Durante la pandemia de coronavirus vimos la utilidad de este multilateralismo: la Unesco lanzó el movimiento Resiliart, plataforma pionera de intercambio abierto dedicada a la cultura. Los gestores de espacios culturales y los artistas pudieron compartir sus problemas y sus soluciones, lanzaron acciones en conjunto en línea: esto aceleró la resiliencia. Pero es fundamental convencer a los Estados para que se comprometan, incluso financieramente.
¿Qué balance haría usted de la perspectiva de género en las políticas culturales?
Las mujeres representan casi la mitad de las personas que trabajan en el sector cultural y del espectáculo. Es un número relativamente mayor que otros sectores económicos. Pero las desigualdades de género siguen impregnando todos los ámbitos de la cultura. Notamos un acceso limitado de las mujeres a los puestos de toma de decisiones, una segregación entre determinadas actividades, un reparto desigual del trabajo no remunerado.
En algunos casos, las desigualdades de género también impiden el acceso de las mujeres a la cultura. Hemos observado avances en la igualdad de género en las leyes y políticas culturales, no obstante, las medidas tienden a centrarse en estrategias de „recuento“, cuotas o promoción de la participación de las mujeres en la vida cultural. Necesitamos también medidas estructurales que garanticen los derechos sociales y económicos de todas y todos.
Más de 500 participantes se reunieron en Mondiacult
En 1982, México fue sede del primer Mondiacult, encuentro que definió las políticas culturales de las siguientes décadas. Cuarenta años después, México volvió a ser sede de la segunda edición y reunió a más de 500 participantes, entre gestores, organismos no gubernamentales y 157 ministros de Cultura.
Durante la última jornada, los 193 Estados Miembros de la Unesco firmaron una Declaratoria que determinará cuáles son los ejes y paradigmas del futuro; misma que está en elaboración desde 2021. Entre los temas que se abordarán a lo largo de los tres días y que se establecerán en la Declaratoria están, entre otros, la protección del patrimonio, desarrollo sostenible, relevancia de la Cultura para los gobiernos internacionales, inclusión y equidad de género, retos de la era digital y cuidado del medio ambiente.
También se presentó el programa Cultural 2030, que enlista 22 indicadores sobre el impacto de la Cultura en todas las áreas de la vida y el desarrollo social. Desde mediados del año pasado comenzaron a trabajar en una agenda previa a la conferencia, en la que hubo foros internacionales y cinco consultas regionales para definir las tendencias de los sectores culturales.












