"Verónica Huesca * CP. La obra del famoso grabador chiapacorceno Francisco Lázaro se expone en la Sala Permanente del Centro Cultural ""Ex Convento de Santo Domingo"", que se encuentra en Chiapa de Corzo.
Con el fin de dar a conocer a uno de los principales artistas plásticos de esta localidad, cuya obra logró traspasar las fronteras del estado; el Centro Cultural ha montado una serie de litografías, grabados en linóleo y en madera; xilografías y piezas bajo la técnica de aguafuerte, tinta seca y media tinta.
Francisco Lázaro Gómez nació en el barrio de San Miguel en Chiapa de Corzo, el 17 de diciembre de 1922, y murió trágicamente en el río Lacanjá en la Selva Lacandona el 3 de mayo de 1949.
Franco fue un artista nato, y las circunstancias adversas en las que creció marcaron un estilo propio y único, convirtiéndolo en el primer artista moderno en su estado.
Fue un hombre con una gran visión y sensibilidad.
Su poca preparación académica no fue obstáculo para sobresalir. Desde pequeno mostró su habilidad artística al ganar los concursos escolares de dibujo, mas nunca concluyó la educación primaria.
En la obra de este grabador se descubren tres aspectos: la influencia que ejercieron las obras de los tres grandes muralistas mexicanos: Orozco, Siqueiros y Rivera, a quienes a menudo pintaba en sus piezas, sobre todo a Diego Rivera, como el hombrecito que acarrea el agua.
Los otros dos aspectos son los efectos del claroscuro en su producción, y su obsesión por la muerte. La obra de Franco muestra dos temas: el primero reproduce grabados de personajes de la vida cotidiana; y en el otro se encientran las leyendas, historias y episodios que llegaron hasta sus oídos y que recreaba plásticamente.
Realzó el dramatismo a través de los efectos del claroscuro, como en el ""Vampiro"", ""Noche de ronda en San Pascualito"" o ""Peste de viruela negra"".
En su obsesión por la muerte intuyó la propia en ""La expedición por Bonampak""; este trabajo fue el último que hizo antes de partir por los recién descubiertos y poco explorados caminos hacia Bonampak, en una expedición organizada por el INBA, de la cual ya no regresaría vivo. En el grupo también estaban Julio Prieto, el maestro Jorge Olvera y Álvarez Bravo, entre otros. Franco murió ahogado al caer al río Lacanjá.
Cuando ocurrió el temblor del 75, las pinturas de Lázaro se danaron, por lo que quedaron en manos del Centro Nacional de Conservación de Obras Artísticas del INBA para su restauración, y posteriormente formaron parte del INBA durante 18 anos.
Tras trámites burocráticos se lograron recuperar y fue entones que Victoria Gómez y Gilberto Utrilla, hermana y cunado de Franco, las donaron para formar parte de su legado. En 2002 CONECULTA y el INAH restauraron los murales.
Las obras donde más se representa su técnica y colorido se realizaron entre 1939 y 1942; una de las más sobresalientes es la máscara de Parachico, tal como los indígenas contaban que debía ser, ya que representa al padre sol.
Franco Lázaro nos permite conocer las tradiciones de su pueblo y el camino que debemos recorrer para volver a nuestras raíces mamkeme.
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