Estudiantes de la Universidad Autónoma de Chiapas presentaron una puesta en escena inspirada en la magna obra de Mary Shelley, Frankenstein o El moderno Prometeo.
El montaje proyectó las diferentes aristas que aborda la novela, desde la esencia de lo que significa estar vivo hasta la obsesión por “ganarle” a la muerte. Dirigido por Merly Macías, simula un espectáculo callejero sobre el escenario fijado en la Feria Internacional del Libro de la Unach.
Armados con cubos de madera, garrafas, lámparas y palos, los actores representan a Víctor Frankenstein, Elizabeth y Henry, así como a la tripulación del barco explorador donde Víctor relata su historia.
Propuesta
El principal reto de estas adaptaciones basadas en clásicos de la literatura es la capacidad de síntesis, trabajo que Macías logró al rescatar momentos que incluso algunos espectadores desconocían, como la quema de Justine, la criada acusada de asesinar a uno de los hermanos de Víctor, además del papel del profesor Waldman, quien funge como un visionario de la ciencia moderna.
El recurso más significativo es el de una tela azul que marca diferentes elementos simbólicos en la obra, todos vinculados a la criatura, la misma que sigue su búsqueda de un nombre, amigos e incluso de una compañera.
Alguien en el público afirma: “Aprendió lo necesario: comer, rezar y amar”. La ambivalencia entre el doctor obsesionado con sus objetivos y la inocencia de la criatura despiertan la compasión por el futuro de ambos.
El montaje cumple con los requisitos de una obra estudiantil, algo larga para un público neófito, y con una estética “merlinesca” llena de cuero y guiños góticos. Con esta puesta en escena, la FIL integra el teatro con sus propios estudiantes y maestros, demostrando que la máxima casa de estudios sigue siendo cuna de prospectos del arte dramático.












