Por sus innegables méritos artísticos, el director de orquesta y compositor Francisco Savín, la escritora Amparo Dávila, el escenógrafo e iluminador teatral Alejandro Luna, la actriz Rosenda Monteros, la coreógrafa Cecilia Appleton, el arquitecto Fernando López Carmona y los artistas plásticos Ángela Gurría y Manuel Felguérez recibirán la Medalla Bellas Artes 2015, informó el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
A Francisco Savín se le reconoce como uno de los directores más importantes de nuestro país. Las orquestas sinfónicas Nacional y de Xalapa vivieron una de sus etapas más significativas cuando él estuvo al frente de ellas.
Alejandro Luna, arquitecto, iluminador teatral, extitular de Teatro del INBA y, posiblemente, “el mejor escenógrafo de México por unanimidad”, Desde 1970 imparte clases y talleres de escenografía en diversas ciudades del mundo.
Rosenda Monteros, actriz que actualmente pertenece al elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro, estudió con Seki Sano en compañía de otros artistas.
La narradora y poeta Amparo Dávila obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia en 1977 por Árboles petrificados. Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores en 1966. La crítica ha situado su obra a la altura de la de Juan Rulfo, Juan José Arreola, Efrén Hernández y Guadalupe Dueñas.
La coreógrafa Cecilia Appleton se distingue por el uso de gestos expresivos que recuperan la fragilidad del ser humano, un lenguaje personal que surge de su propio imaginario y una constante reelaboración de su trabajo artístico.
Fernando López Carmona es un arquitecto que, desde los años cuarenta, trabajó con maestros de la disciplina como Enrique de la Mora y Félix Candela. Más tarde se interesó en perfeccionar los cascarones de concreto de superficie reglada en su propia producción arquitectónica.
Ángela Gurría, quien, en su afán por utilizar la naturaleza como punto de referencia, dedicó infinidad de obras a este tema, como Homenaje a la ceiba (1977), la Espiral Serfín (1980) y El corazón mágico de Cutzamala (1987).
Manuel Felguérez forma parte de la primera generación de artistas mexicanos abstractos confrontados con la tradición de la Escuela Mexicana de Pintura, es decir, la llamada generación de la Ruptura, integrada por Vicente Rojo, Fernando García Ponce y Lilia Carrillo, entre muchos otros












