Geney Beltrán reúne 26 ensayos

El libro será presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el 26 de noviembre a las 16:00 horas. Cortesía
El libro será presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el 26 de noviembre a las 16:00 horas. Cortesía

Para el escritor Geney Beltrán, el ensayo “es una forma estilística y, en general, formalmente más libre, porque no tiene la exigencia de derivar en una posición definitiva, en una verdad irrebatible, sino que más bien es la expresión de un recorrido reflexivo. El ensayo es la representación de cómo vaga nuestro pensamiento por los asuntos que lo retan, que lo enriquecen, que lo despiertan”.

Esto es lo que le fascina de este género literario, detalla en entrevista, lo que lo motivó a editar El ensayo (UNAM), que reúne textos de 26 autores latinoamericanos que evidencian los intereses temáticos y el estilo que caracteriza actualmente al género.

“Lo que me planteé para hacer esta selección es compartir un entusiasmo como lector por una serie de autores y de textos que en la relectura me pareció que seguían siendo importantes. Es una colección de entusiasmos muy importante, puesto que el ensayo tiene una faceta persuasiva o argumentativa que se desprende de una reflexión, de una divagación, de una búsqueda intelectual; pero también tiene una dimensión estética, que es la preocupación por un estilo”, afirma.

Entre las voces reunidas destacan la de Angelina Muñiz-Huberman, Eduardo Langagne, Elena Poniatowska, Liliana Weinberg, Luisa Josefina Hernández, Vicente Quirarte, Fabienne Bradu, Héctor Abad Faciolince e Irene Vallejo.

“Fue la oportunidad para pensar en algunos ensayistas que, aunque tienen una trayectoria importante, probablemente no son los primeros nombres en los que puede pensar un lector, porque esos libros quizás no se consiguen tan fácilmente o porque son autores que se han desarrollado con mayor visibilidad en otros géneros”, destaca.

El novelista explica que “hubo un sesgo importante que fui advirtiendo: el papel, casi diríamos central, que ha adquirido la reflexión sobre la literatura. Esto me parece muy sintomático, porque el arte literario se encuentra en una situación marginal en el ámbito de la sociedad. No puede competir con el arraigo ocular que tiene el cine o la música”.

“Es un arte que enfrenta una lejanía o un distanciamiento, excepto la novela, el ensayo comparte un poco la suerte de la poesía o el cuento, que son géneros que se publican poco, que circulan mal”, abunda. “Por eso me parece muy revelador que para el ensayista sea muy importante cuestionarse sobre la literatura, sobre las obras y los autores que lo han marcado. Es una forma de defender su propio ámbito, de empujarlo, de acercarlo a los lectores”.