Como un acto de amor al teatro, es como el productor Morris Gilbert definió la entrega y el trabajo bien hecho por parte del elenco, técnicos y equipo creativo del musical Ghost, la sombra del amor, quienes lograron conquistar al público la noche de ayer con su función de estreno en el teatro San Rafael.
“Cuando digo que esta es una noche histórica, no lo digo de manera figurativa sino como una descripción y quiero reconocer a este equipo que vale su peso en oro; la historia del teatro se escribe así, con momentos increíbles como éste”, declaró el productor.
Es que sin importar que su estreno no tuvo el oropel que se acostumbra en estas ocasiones, porque no hubo alfombra roja, desfile de invitados especiales o un recinto a reventar, debido a la emergencia sanitaria que se vive en la Ciudad de México, la compañía de Ghost salió a escena y puso todo su empeño y talento sobre las tablas, para contar la historia de amor de amor entre Sam (Agustín Argüello) y Molly (Dai Liparoti), una pareja cuyo amor traspasó incluso la barrera de la muerte, con la ayuda de una singular médium, Oda Mae Brown (Lorena de la Garza).
Risas y lágrimas fue lo que el elenco de este musical provocó entre el público con su actuación, la cual estuvo aderezada por trucos de magia e iluminación, con lo que lograron escenas sorprendentes y que dejaron con cara de incredulidad a más de uno en la sala.
La directora, Silvia Montesinos, quien vino desde España para montar este musical, destacó lo logrado por la compañía en mes y medio de intensos ensayos, en los que solo había convivencia entre ellos para disminuir la posibilidad de un contagio de covid-19; y el resultado se vio esa noche en escena, con un público aplaudiendo de pie.











