Para entender a lo que se enfrentaría durante el rodaje de Bardo, la nueva película de Alejandro González Iñarritu, su protagonista, Daniel Giménez Cacho, consultó el libro oracular chino I Ching, para saber cómo relacionarse con el laureado realizador.
¿La razón? Tenía muchos antecedentes, sobre todo rumores entre camerinos, sobre la manera de trabajar del llamado “Negro”, ganador del premio Óscar. Bardo (o falsa crónica de unas cuantas verdades), de acuerdo con la sinopsis oficial, es una comedia nostálgica en la que su protagonista es un reconocido periodista y documentalista, quien regresa a México para enfrentar su identidad, afectos familiares, lo absurdo de sus memorias y el pasad, y nueva realidad mexicana.
“Cuando me invitaron dije ‘¡híjoles, es Iñarritu!’. Hay una fama que le antecede de que puede ser conflictivo, difícil; que se ha bronqueado con muchos actores, y dije ‘¡ay, nanita!’. Consulté el ‘I Ching’ y me salió que él arriba es el trueno, el genio creativo, la montaña; pero, abajo, el lado y la serenidad”, contó. “Con este personaje (el de la cinta), él se va a reflejar y para que funcione yo debo ser sereno. Por ejemplo, si abajo el lago no está sereno, no se puede reflejar la montaña, y eso me funcionó, nos entendimos bien”.
Incluso así, no faltó el día en que Giménez se bloqueó actoralmente. “En una escena nomás no pude; era una escena muy emotiva y sigo investigando qué lo generó”, agregó el histrión sobre el rodaje, que les tomó 22 semanas en locaciones de la Ciudad de México y San Luis Potosí, algo que jamás había experimentado en una carrera de cuatro décadas.
“Normalmente, a un personaje lo encuentro en el cuarto o quinto día… Sobre la marcha lo vas armando; aquí tuvimos varias semanas. Alejandro, imagínense, para construir un set, pone mamparas para delimitarlo. Depende de la cámara; llega a las dimensiones en función de la lente con la que va a filmar”, apuntó.
El histrión explica que hasta el momento solo ha visto algunas escenas, al tener que regrabar diálogos. “El guión es muy sólido, lo lees y lo que dices es ‘lo trabajaron mil noches, no le sobra nada’”, apuntó.











