Góndola fúnebre

"Titulado en psicología en 1956, trabajó en el Instituto Psicotécnico de la Universidad de Estocolmo. En 1960 empezó a ocuparse de jóvenes delincuentes en un instituto especializado. A la vez que desarrollaba una rica obra poética, trabajaba con discapacitados, condenados y toxicómanos. Esta es parte de la historia de vida de Tomas Tranströmer, el poeta vivo más importante de Suecia y recién nombrado premio Nobel de Literatura 2011. Tranströmer ha alternado su trabajo de psicólogo con la escritura de poesía, en la cual aborda los temas del dolor, el amor, el tiempo, la muerte, la ausencia. Después de publicar decenas de antologías, el poeta sufre en 1990 un ataque de apoplejía que le deja parcialmente paralizado y afásico, lo cual le obliga a reducir considerablemente su actividad. Su primera obra tras ese ataque, seis años después, es una antología titulada ""Góndola fúnebre"".

Suecia ocupó la atención de muchos en estos días, tanto por el nombramiento del Nobel de Literatura, quien se ocupa de apoyar a jóvenes en situación especial, como por el éxito de su país en reducir a la mitad la prostitución callejera, como consecuencia de políticas públicas aplicadas desde 1999, cuando Suecia dio un paso diferente: penalizar al cliente, pero no a la persona que se prostituye. La policía mostró cifras del centenar de detenidos de los primeros años que ha pasado a los mil 277 arrestados en 2010. En total, 3 mil 787 desde la prohibición.

Al aumento de los detenidos ha seguido el agravar el castigo. La pena máxima, seis meses de cárcel, subió a un año el pasado julio. Pero las cárceles siguen sin reos por comprar sexo: los clientes pagan una multa y evitan ir a prisión. La mínima es de 2 mil 500 coronas (271 euros). Han tenido casos sonados como el de un magistrado del Tribunal Supremo que compró sexo, pagó la multa y paso un tiempo inhabilitado y luego volvió a su puesto; o como la reciente polémica sobre las supuestas visitas del rey Carlos Gustavo a clubes de alterne y que obligó al monarca a dar la cara.

En 1996, tres años antes de que entrara en vigor la criminalización de los clientes, una medida alentada desde el movimiento feminista basada en el principio de que la prostitución es una muestra de desigualdad entre hombres y mujeres y una forma de violencia contra ellas; se realizó una encuesta oficial a jóvenes de 16 a 25 años que reveló que el 1,7% había recibido dinero a cambio de sexo, la misma proporción que un lustro atrás. Eso supone que 20 mil chicos y chicas contactaron con los clientes sobre todo por internet.

La policía Kajsa Walhlberg considera que ""los traficantes ya no eligen Suecia en primer lugar, pero tampoco la descartan. Su delito es muy lucrativo, difícil de probar y con pocas condenas"". Suecia está satisfecha de haber exportado su modelo. Noruega lo copió en 2009 con una novedad: comprar sexo fuera del país también es delito, lo que permite perseguir todo el turismo sexual. Islandia también ha penalizado a los clientes.

En México está penado el enriquecerse a través de la explotación sexual de otra persona, la misma Ley establece que comete el delito de trata quien promueva, solicite, ofrezca, facilite, consiga, traslade, entregue o reciba para sí o para un tercero a una persona, por medio de la violencia física o moral, engaño o el abuso de poder para someterla a explotación sexual, trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud, etcétera. El conocer de la ineficacia del Estado para aplicar la ley no libera a la sociedad para hacernos los ciegos. Porque sin demanda no existe oferta.

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