Grafiti, una expresión que cobra fuerza

Este arte busca llevar al espectador a leer y comprender de forma rápida el mensaje entre colores y figuras abstractas y reales
Este arte busca llevar al espectador a leer y comprender de forma rápida el mensaje entre colores y figuras abstractas y reales

Un grupo de grafitero presentó una muestra de su trabajo en los espacios exteriores del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en el norte de Bogotá, Colombia, donde expresaron sus ideas frente al medio ambiente, realidades políticas y sociales de su ciudad.

La muestra fue toda una explosión de colores, de pinceladas de jóvenes que están convencido que el grafiti es una forma de expresión artística urbana para protestar, ratificar ideas, enviar mensajes, simbólicos y otros directos, pero ante todo para exponer su imaginación, su arte.

El joven Harold Poushard, más conocido en el mundo artístico como “Hard”, definió el grafiti como “mi esencia de vida. Es una forma de sensibilizar a la gente, decora espacios. Por suerte, actualmente es reconocido con un nivel más alto. Es arte”.

Para otros, como el estudiante Miguel Ángel Ullavan, cuyo nombre artístico es “Closh”, el grafiti “es mi vida, es mi pasión, no es vandalismo, en cambio es arte”.

Esta expresión artística, se entiende como un acto de protesta, sin violencia que participa de la actividad social, política y preservación de la naturaleza con un medio de comunicación diferente, pero alegre y lleno de colorido.

Para la directora de la Asociación Cultural de Danzas Folclóricas, Inés Vega Benítez, “la idea con estos encuentros es recuperar espacios y llevar un mensaje que muestren un objetivo de vida, la naturaleza y la realidad de nuestro país”.

Estas propuestas estéticas y libres en espacios urbanos con textos abstractos en las paredes, de creatividad ilimitada, busca convertirse en un atractivo visual de alto impacto, como parte de un movimiento urbano revolucionario y rebelde.

Estos jóvenes grafiteros son obsesivos con su trabajo, con sus propuestas creativas, y su lucha diaria es para que la sociedad entienda que ellos son artistas y no “loquitos que andan por las calles buscando muros para pintar por pintar”.