"Ocozocoautla de Espinoza. René Araujo/Corresponsal * CP. Al visitar las comunidades de la depresión central del estado de Chiapas, las personas interesadas encuentran arraigadas en el sentir popular las festividades y
costumbres de las fiestas étnicas. Pero a decir de algunos investigadores, aun se carece de una descripción y un significante de la mayoría de éstas.
Así el curioso puede llegar a los pueblos zoques, como Ocozocoautla de Espinoza, que considera su festividad ""como el tercer carnaval más divertido del país"".
Puede participar en la guerra de talco o disfrutar de los bailes tradicionales durante los días que preceden al miércoles de ceniza.
Pero tal vez, no logre saber que para los antiguos indios zoques, la festividad iniciaba desde los días de noviembre, donde se ofrendaba vasijas de maíz e incienso a Tata Hama (la deidad solar) y a Koyome-Koya (mi creador, mi hacedor) el dios invisible.
Según explica el biólogo Francis Pimentel, en tiempos de la colonia se incorporaron a estas festividades los personajes del sincretismo católico; Mahoma, David Rey y el Caballo se integran al Tigre, Mono y Cerdo, al conjunto del universo cosmogónico indígena.
El turista tendría que visitar en las madrugadas los Cohuinas (casas de tradición de los barrios) para conocer los músicos tradicionales en el ""recorrido del permiso"" y luego ser arrastrado en ""el acarreo de las casitas"".
Las casitas son estructuras de palos de madera adornadas con listones de colores, donde los visitantes de los Cohuinas son paseados alrededor del barrio del santo de su preferencia.
El Yumi Yomo es la persona que atiende a los invitados de cada santo, El Mahoma de Cochi, El Caballo, El David El Tigre y el Mono.
Con mucha suerte, la persona que visita Coita, puede ser conducido el último día del carnaval a un Cohuina para ser testigo del ""Bano del Zapoyol"", ritual de purificación donde el alma y el cuerpo de las personas en vigilia es lavado con agua preparada con semillas de mamey.
El visitante o nosotros mismos terminaremos el carnaval zoque banados de agua, talco y tal vez manchados con el color expulsado de una lata de espuma.
O simplemente olvidemos al siguiente día, que las tradiciones están dentro de nosotros y forman parte de nuestra vida y que las tradiciones se alimentan en cada barrio y en cada hogar de nuestros pueblos y que son una herencia para nuestros hijos.
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