Inolvidable y emotiva fue la mañana que vivió Griselda, rodeada de su familia, que gustosa la acompañó en este bonito acto de fe. Posteriormente, los invitados disfrutaron un ameno desayuno y le desearon lo mejor, colmándola de lindos detalles. Sus padrinos dijeron sentirse muy felices y se comprometieron a guiarla siempre. ¡Enhorabuena!














