Los días 26 y 27 de abril, a las 8 de la noche, llega desde Guatemala para presentarse en el foro de La Puerta Abierta la obra Guerra, monoloquio sobre el miedo, una creación escénica de Camilla Camerlengo e Ileana Ortega, que se presenta como parte del programa Itinerancias Escénicas.
Camilla Camerlengo es actriz y directora, psicóloga clínica y social. Italiana y residente desde hace más de diez años en Guatemala, un lugar donde las historias se repiten. A veces tienen inicios diferentes, pero los ?nales resultan demasiado parecidos. Las atrocidad de la historia vuelve una y otra vez.
El 8 de marzo del 2017, mientras en las calles de la ciudad se conmemoraba el Día Internacional de la Mujer, establecido en 1909 en memoria de las 123 obreras que murieron quemadas en una fábrica de camisas en Nueva York, 56 mujeres jóvenes fueron quemadas en las instalaciones de un hogar estatal. Fallecieron 41 jóvenes.
La noche anterior, luego de un intento de fuga, las menores habían denunciado públicamente violaciones sexuales. Desde hacía un tiempo era de conocimiento público que el hogar era parte de una red de trata de mujeres por parte de los encargados.
En Guatemala la violencia se cuantifica, se cosifica, es reducida a números, normal, natural. 62 mujeres muertas de forma violenta al mes, 15 por semanas, 2 al día, 119 mujeres víctimas de alguna violencia al día, 96 % de las mujeres vive acoso callejero. Repítelo a diario. Vívelo a diario. Para las mujeres, la guerra es constante. El miedo y la inseguridad son constantes, atraviesan el cuerpo modi?cando la forma de caminar, pensar, sentir, de ser y de estar en el mundo. Cada una con sus rutas, códigos, rituales de seguridad y protección. Cada una con sus encierros.
La obra Guerra es una reflexión hecha teatro sobre una emoción poderosa y primitiva de la especie humana: el miedo, que hoy es tan frecuente, especialmente en la vida de las mujeres.
El miedo no solo como concepto sino como sensación, como estado de ánimo, como aliado y como enemigo. Como resultado de la guerra que vivimos a diario: cada quien sabe cuál es su guerra o sus guerras. Cada quien tiene diferentes estrategias en el día a día para vencer al miedo, algunas más disfuncionales que otras.
La pieza es un diálogo interno que se nutre de otras voces, ideas y suspiros, porque tenemos tanto en común cuando sentimos y cuando hablamos del miedo. ¿Quién no ha sentido miedo por lo menos una vez en su vida?












