Los hábitos que establecemos y seguimos todos los días afectan tanto la salud del cuerpo como la del cerebro. Algunos pueden mejorar la productividad, el desempeño, el rendimiento, la energía y el estado de ánimo, pero hay otros que tienen el efecto contrario y que se convierten en causas de problemas como la poca atención, la falta de concentración o la fatiga mental.
El cerebro se ve afectado por absolutamente todo lo que hacemos, desde la cantidad de horas que dormimos, hasta la elección de desayunar o no, y por eso los expertos recomiendan hacer un ajuste de los hábitos cuando hay señales de problemas.
Hay muchos estudios que confirman que construir una buena rutina de la mañana formada por hábitos positivos es uno de los mejores trucos para ayudar al cerebro a funcionar de mejor forma, y para tener un rendimiento mental alto durante el resto del día.
Ver tu teléfono a primera hora del día
Esto se ha convertido en un hábito que hacemos sin pensar, casi en modo automático, pero puede ser muy dañino para la atención, memoria, concentración e incluso puede aumentar los niveles de estrés. Pasamos demasiado tiempo en nuestros teléfonos durante el día, y es algo que hay que cambiar porque no es solo una distracción, sino que es un hábito que produce varias cosas negativas en tu cerebro.
Consultar el teléfono inmediatamente después de despertarse puede sacudir el cerebro y llevarlo a un estado de reacción antes incluso de que haya tenido oportunidad de asentarse. Puede condicionar al cerebro a asociar el hecho de estar despierto con el estrés o la ansiedad. Con el tiempo, esto hace que tu nivel de ansiedad sea más alto de lo normal, que la capacidad de concentración se reduzca y que el estado de ánimo sea más negativo.
Esconderte del sol
Salir a tomar el sol debe ser parte de tu rutina de la mañana, porque te ayuda a despertar, a regular tu ritmo circadiano, a obtener vitamina D, a tener un mejor estado de ánimo y a mejorar el foco.
Los expertos recomiendan salir por unos minutos para exponerte a la luz del día, abrir las ventanas de casa o sentarte cerca de un lugar con mucha luz natural, para que tengas un momento de calma que beneficie a tu cerebro. Esto también te puede dar una excusa para pararte de la silla, moverte más, socializar o meditar por la mañana.
No desayunar
Saltarse el desayuno es también un hábito común, en especial cuando hay poco tiempo para llegar al trabajo o empezar a realizar pendientes, pero eso también puede ser un obstáculo para que tengas un buen rendimiento mental y suficiente energía para cumplir todas tus actividades y pendientes, o para poder concentrarte.
Tu cerebro también “ayuna” durante la noche, así que necesita nutrientes para poder funcionar. Reponer la glucosa y los nutrientes a primera hora del día ayuda al cerebro durante el periodo de mayor demanda y puede reducir esa sensación de niebla mental matutina que muchas personas confunden con estrés o fatiga. Si el cerebro recibe el combustible que necesita, esto puede ayudarle a mantener la mente despejada, la concentración y el equilibrio emocional.
La atención, la memoria, las habilidades de razonamiento, la energía y el estado de ánimo mejoran cuando comes un desayuno saludable.
Tomar cafeína primero
Claro que la cafeína puede ayudarte a tener más energía durante el día, y puede ayudarte a trabajar o estudiar mejor, pero, eso solo pasa si la usas correctamente.
Lo que los expertos no recomiendan es tomar cafeína en ninguna de sus formas antes de hidratarte correctamente o a primera hora de la mañana, porque tu cuerpo viene de 7 u 8 horas de sueño en el que no recibió ningún líquido. El cuerpo está un poco deshidratado cuando te despiertas, y el café, que tiene un efecto diurético, puede contribuir a que eso aumente.
“Dado que la deshidratación puede provocar cansancio y falta de energía, beber agua a primera hora de la mañana puede ayudarle a despertarse”, dicen expertos.
Si es bueno tomar café en la mañana, pero solo después de haber tomado agua.












