"En mayo, el mandatario estadounidense Barack Obama nominó a Elena Kagan como magistrada asociada de la Suprema Corte de Justicia, convirtiéndose así en la tercera mujer juez de los nueve miembros que integran el tribunal, una situación nunca antes vista en esa institución. Ésta es la segunda nominación de Obama para este alto tribunal. La primera vez se decidió por otra mujer, Sonia Sotomayor, quien se convirtió en la primera hispana que llegaba a la Corte Suprema.
El 1 de junio, en España recibieron sus despachos 120 nuevos jueces, 77 mujeres y 43 hombres, en acto solemne presidido por el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón. Esta promoción, mayoritariamente compuesta por mujeres, se mantiene similar a la del año anterior.
Como señala Goethe en el ""Tasso"": ""Para conocerte a ti mismo, compárate con los demás"". Siguiendo el consejo, les comparto que la normativa interna que rige a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de nuestro país, carece de perspectiva de género, lo que favorece el llamado ""techo de cristal"". Esto se evidencia porque, conforme aumenta el rango y el nivel de toma de decisión de los cargos, disminuye la presencia de las mujeres. Así también, utiliza un lenguaje masculino para todos sus cargos y, además, se constata una desigualdad en la toma de decisiones, y son los hombres quienes perciben mejores salarios, prestaciones y ocupan cargos con mayor responsabilidad. Lo expuesto es parte del Diagnóstico en materia de Equidad de Género de la SCJN, presentado el 21 de septiembre del 2009.
En este sentido, Olga Sánchez Cordero, ministra de la Suprema Corte de la Nación, en su ponencia ""La Mujer en el Poder Judicial"", comenta: ""En la actualidad, el número de magistradas y juezas federales corresponde, respectivamente, con relación al total, al 15 por ciento de magistradas y 31.5 por ciento de juezas, muy superior a la proporción en el Poder Legislativo, que es alrededor del 17 por ciento; apunto que las juezas son ya, más del 31.5 por ciento"".
La magistrado Sánchez Cordero, en su conferencia ""Mujer y Derecho"", asegura: ""La justicia se comienza a feminizar. El efecto de ello, considero, será que muchas de nuestras concepciones cambien, pues abogados y abogadas no ven de la misma manera problemas tales como la violación, el acoso sexual, las obligaciones alimentarias, la violencia intrafamiliar, la pornografía infantil, el aborto, etcétera. Y aun cuando el incremento de la presencia femenina no generará un cambio sustancial en nuestro sistema legal, sí viene a inyectar una nueva perspectiva que seguramente conducirá a modificaciones graduales de nuestras instituciones jurídicas"".
Por lo anterior, cabe mencionar lo que aseguró el dramaturgo Henrick Johan Ibsen: ""Nuestra sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer no será humana"".
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