"Sara Regalado * CP. Le tomó a la historiadora comiteca María Trinidad Pulido Solís diez años para hacer una profunda investigación sobre las haciendas en el estado de Chiapas.
De 1990 al 2000, recorrió todo el estado, de región en región, para documentar las haciendas a las que aún se tenía acceso: su arquitectura, el uso que se les dio y las condiciones en las que estaban cuando ella las visitó, así como el estado de abandono o cuidado en el que se encontraban.
La experiencia obtenida con este trabajo dio como resultado el libro ""Las haciendas de Chiapas"" -actualmente agotado-, y por ello la experta fue invitada a cerrar el ciclo de conferencias ""Arquitectura de Chiapas"", que se llevó a cabo en el Museo Regional de Chiapas.
Alrededor de 200 haciendas en todo el estado fueron las que Pulido Solís pudo contabilizar y registrar. Asegura que hubo muchas más, pero por la situación que se encuentran en la actualidad, no a todas se tiene acceso o ya no sobrevive nada de su casco o de su arquitectura principal.
Explicó que a partir de 1936, con la Reforma Agraria, las haciendas se fraccionaron y se convirtieron en pequeñas propiedades. Actualmente, la gran mayoría de este patrimonio arquitectónico está en manos de ejidatarios y las que están en mejores condiciones son las que aún están habitadas por sus propietarios.
Dijo que el hecho de que ya en muchos de los ejidos se practique otra religión fuera del catolicismo ha llevado al descuido y destrucción de muchas de las haciendas y de las parroquias, templos o ermitas que se construían, a las que, además, resulta imposible el acceso para cualquier fin, pues está totalmente controlado.
Mencionó un caso particular, el de la Hacienda Napite, en Las Margaritas, en donde, por iniciativa de los mismos ejidatarios, se construyó en 1998 el Museo Tojolabal, recinto que fue abierto como un museo interactivo con tecnología de punta y museografía de primera, pero, por falta de continuidad de las instituciones culturales, hoy está cerrado, pues no hay recursos para que una persona pueda coordinar el espacio.
Según la ponencia de María Trinidad, el municipio de Cintalapa fue el que tuvo mayor cantidad de haciendas y más accesibles, entre las que mencionó Monserrat, Santo Domingo, La Valdiviana y Unión Pastrana. ""Todas esas fueron muy importantes a principios del siglo XIX y mediados del XX, porque en ese momento se cambió el sistema de la agricultura y se comenzó a producir henequén; por eso surge la fábrica de hilados y tejidos 'La Providencia'"", explicó.
Sin embargo, resaltó que haciendas de otras regiones, como en los municipios de Comitán, Las Margaritas y la zona del Soconusco, también fueron importantes. En estos complejos, que eran como pequeños poblados con todos los servicios básicos, se practicaba la agricultura -se producía maíz, caña, henequén, entre otros productos- y la ganadería, que era principalmente caballar y mular, pues eran el medio de transporte. Por dar un ejemplo, a Comitán llegó el automóvil hasta 1924.
En cuanto a los estilos arquitectónicos, había una gran cantidad de estilos que estuvieron determinados por el contraste del estado en su clima, topografía, suelo y vegetación, además de las personas que los habitaron.
En el Soconusco, que era zona cafetalera, imperó el estilo californiano, pues era una zona de comercio entre México y Estados Unidos, por lo que de San Francisco exportaban casas prefabricadas, que resultaban más fácil de transportar y construir, además de que esta zona estuvo mayormente habitada por estadounidenses, alemanes e irlandeses.
Otro estilo que se utilizó fue el neoclásico; es decir, algunas haciendas con arcos y en su construcción utilizaban la madera.
""El Retiro"", en Las Margaritas, es la hacienda que se tiene registrada con más antigüedad: data de fines del siglo XVIII. ""Hay otras de la época de los dominicos, pero como tal ya no están las haciendas"", explica Trinidad Pulido.
Uno de los objetivos que movieron a la investigadora a realizar el trabajo sobre las haciendas fue que hubiera por parte de algún organismo el interés de rescatarlas. ""Pero, desgraciadamente, ha habido dificultades porque los ejidatarios las tienen en su posesión o porque el gobierno no tiene suficientes recursos, porque para restaurar una hacienda se requiere mucho dinero, y si no va a haber algo que reditúe, nadie quiere invertir"", comenta.
Pero una cosa sí recomienda: ""Cuando se intervenga una hacienda, que sea con ética profesional y con conocimiento de lo que se está restaurando, porque en muchos casos se le ha dado un aspecto diferente al que tenía la construcción originalmente"".
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