Hallan tumba del siglo XVI en el Zócalo

Fotografía de la lápida encontrada. Cortesía
Fotografía de la lápida encontrada. Cortesía

A sólo un metro y 25 centímetros de profundidad del nivel actual del Zócalo de la Ciudad de México surgen las evidencias del pasado mexicano. Un grupo de arqueólogos localizó, sobre la banqueta que divide la actual Catedral de México con la Plaza de la Constitución, la lápida del canónigo Miguel de Palomares, llegado a la Nueva España antes de 1530 y quien fue integrante del primer cabildo de la antigua catedral que mandó construir Hernán Cortés en 1524 y que comenzó a ser demolida a partir de 1567 para levantar el edificio actual.

El hallazgo, sucedido el 26 de febrero, ocurrió cuando se realizaban los trabajos para asentar los postes que sostendrán las lámparas que iluminarán la Catedral y, de acuerdo con el arqueólogo Raúl Barrera, director del Proyecto de Arqueología Urbana (PAU) del Museo del Templo Mayor, es muy probable que bajo la losa de piedra chiluca —que tiene una longitud de 1.87 metros por 90 centímetros y 30 centímetros de grosor— se encuentren los restos del religioso. “Creemos que está cubriendo, o forma parte, de la tumba de este personaje, de este señor”, dijo el especialista durante el anuncio del descubrimiento.

La lápida funeraria aún conserva una serie de inscripciones labradas en castellano antiguo que hasta donde ha sido posible descifrar, anuncian: “Aquí yace el canónigo Miguel de Palomares”; en otra parte, también se labró: “Canónigo de lo primero” y alguna leyenda (en letras griegas) de su nacimiento, en la parte inferior y su fecha de muerte (muy probablemente ocurrida en 1542), “pero estamos en el proceso de análisis”, dijo Barrera.

La losa fue ubicada en el costado suroeste de la actual Catedral de México, situada de oriente a poniente como también lo estuvo el antiguo templo de la primera mitad del siglo XVI. Los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) piensan que, cuando la tumba del clérigo fue colocada, el atrio de la catedral primigenia llegaba 18 metros delante de ella y que marcaba el confín entre el antiguo templo y el cementerio que se hallaba frente a él, aunque todavía desconocen los límites preciso.