Hanoch Piven, narra con imágenes

Hanoch Piven  es el ilustrador argentino. Agencias
Hanoch Piven es el ilustrador argentino. Agencias

Un mundo habitado por personajes construidos a partir de objetos cotidianos: un erizo cuyas púas son tornillos, perros con cuerpo de estambre, un búho hecho con partes de circuitos integrados o una elefanta conformada a partir de diversos tubos.

Éste es el universo que el escritor e ilustrador israelí de origen uruguayo Hanoch Piven (1963) pinta en el libro La pluma violeta, empleando la técnica del collage. Este original autor visitó México para promover dicho libro.

“El collage es una mezcla de elementos que, al juntarse, crean algo único. Me gusta esta definición porque busco esa singularidad en el niño. Que el niño descubra en qué es único, porque en el momento que descubres esa singularidad tienes una fuerza tremenda”, afirma.

Quien estudió en la School of Visual Arts de Nueva York reconoce que le costó mucho trabajo descubrir su técnica. “Yo siempre quise hacer caricaturas, pero tenía limitaciones. No tengo un trazo virtuoso, no dibujo tan bien, digamos. Y practiqué diferentes maneras de dibujar, ampliando un poco mis posibilidades, abierto a lo que llamo buenos accidentes”.

Cuenta, que fue precisamente un accidente el que lo hizo descubrir su estrategia creativa. “Mientras estaba trabajando en un retrato del político iraquí Sadam Husein, se cayeron unos fósforos sobre el trabajo y me di cuenta que los podía utilizar. Y ese buen accidente fue el comienzo”.

El autor de cinco libros de literatura infantil, cuyos collages han aparecido en revistas como Rolling Stone y Time, agrega que con el tiempo se dio cuenta que esta técnica era una herramienta muy potente para él.

Me permitía usar mi capacidad de ver, de descubrir, de jugar con los objetos cotidianos y de comunicarme con ellos. Y también pude esconder mi falta de capacidad de dibujar virtuosamente. Mucho del proceso se basa en el ensayo y el error”, añade.

Nacido en Uruguay, criado en Israel, educado en Estados Unidos y radicado desde 2001 en Barcelona, Piven ha abrevado de estas culturas. “Todo esto ha creado en mí una capacidad de flexibilidad mental. Me es muy fácil ajustarme a nuevas situaciones y en mi arte esto también se manifiesta. Estoy abierto a los cambios”.