En las últimas semanas no han dejado de circular rumores sobre los preparativos del supuesto compromiso matrimonial de Harry de Inglaterra con la actriz Meghan Markle.
Como ha sacado a relucir el diario británico Daily Express, el hijo de la fallecida Diana de Gales ya habría elegido el tipo de joya que dará a su novia: una piedra preciosa de gran valor que, sin embargo, romperá con la tradición que habían respetado sus familiares en la realeza británica.
Puede parecer un mero detalle sin importancia, pero el hecho de que el nieto de Isabel II haya optado por una pieza “transparente”, en lugar de por alguna de las opciones coloridas que han venido empleando sus predecesores —rubíes o zafiros—, ha generado conmoción entre los expertos en protocolo, hasta el punto de que algunos de ellos aseguran que semejante decisión se vería motivada por la ciudadanía estadounidense de la futura desposada.
“Si echamos un vistazo a la historia de este tipo de acontecimientos, es fácil constatar que los miembros de la familia real suelen escoger anillos con piedras preciosas en el centro, que pueden ser de diferentes colores, y cuya banda está cubierta de diamantes. Sin embargo, a los americanos les suele importar más el tamaño que el color o la claridad de la piedra. El cliente típico estadounidense suele decantarse por joyas transparentes de más de tres quilates”, ha explicado al periódico David Law, uno de los joyeros más reputados de Londres.












