“Estoy iniciándome como un joven de 20 años”, dice el poeta Óscar Oliva (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1937) a sus 78 años. Oliva anda con lozanía: afirma ver la vejez “de una manera maravillosa” y la muerte como algo natural y “necesario”, sigue enfureciéndose al pensar en la realidad del país, se allega datos, busca información mayormente en internet y promulga con entusiasmo la necesidad de alejarse de la forma de escribir del siglo pasado.
“No solamente los jóvenes sino los que tenemos ya una larga vida trabajando poesía debemos tener mucho cuidado de no seguir escribiendo como en el siglo pasado. Yo creo que toda la poesía del siglo pasado ya es una poesía cerrada; no quiere decir que no tenga valor, pero si continuamos escribiendo como se escribió en el siglo pasado estamos perdidos”, afirma.
¿Cómo escribir poesía ahora entonces?, se le pregunta: “No sé cómo se debe escribir, pero apunto algunas cosas: una es que tenemos que dejar las cuestiones tradicionales que aportó el siglo pasado, pero tenemos que comprenderlas y manejarlas completamente, así como hicieron los poetas de la vanguardia a principios del siglo XX, es decir, que retomaron toda la tradición anterior, la incorporaron en la poesía y la rompieron.
“Yo llamo a la poesía del siglo XX poesía cerrada, y para poder hacer la poesía abierta, para poder hacer que entre el aire fresco a nuestra poesía y que ese aire nos sacuda y nos rememore, debemos cambiar la forma de escribir”.
“Iniciamiento es precisamente eso, es decir: ‘no me he detenido, no he parado, nada me va derrotar, estoy iniciando mi actividad poética y en ese sentido a pesar de todos los dolores físicos y humanos que puedan estar y pueda tener, estoy iniciándome como un joven de 20 años”; agregó.












