Héctor Zagal presenta novela de vampiros

Sor Filotea del Niño Jesús, joven, atrevida, inteligente, alegre y golosa, es la detective que la Santa Inquisición asigna para descubrir el misterio detrás de una serie de crueles asesinatos de mujeres y la visita de un vampiro a la Nueva España.

Con esta trama, en su obra El vampiro del virrey (Planeta) Héctor Zagal decidió unir sus grandes pasiones: los vampiros, los detectives, la Nueva España, la intriga política, la comida y la filosofía.

Me pregunté por qué, si hay cine de vampiros mexicanos, no hay una literatura potente de vampiros en el país. Vicente Quirarte y Carlos Fuentes escribieron algo. Pero los vampiros se merecían un lugar en la Nueva España”, comenta en entrevista.

Esta idea detonó una novela negra que se desarrolla en el corazón de una época oscura y llena de supersticiones, donde una mujer, apoyada en la razón y la verdad, en la teología y la filosofía, no solo resolverá un enigma, sino que ayudará a diversas mujeres.

Aparece una de mis escenografías predilectas: la Nueva España, este enorme virreinato que iba desde California hasta Guatemala. Una sociedad con luces y sombras, con mucha pobreza, pero también con mucha riqueza.

“La acción se centra en otra de las protagonistas de mis novelas, la Ciudad de México. Pero, en esta ocasión, es una fantasía histórica. Está situada a finales del siglo XVIII, en 1798, cuando la Revolución francesa ya ha desatado el terror en Francia, ya ha cobrado la cabeza de Luis XVI y de María Antonieta, entre otros aristócratas”, afirma.

El narrador y doctor en filosofía describe el contexto político en el que se desarrolla su séptima novela, que escribió con mayor libertad que las anteriores. “Los reyes españoles, los virreyes de América y la Santa Inquisición están preocupados porque saben que la manera en que se difunden las ideas revolucionarias son los libros y les imponen un control cada vez más estricto”.

Admite que Filotea es un guiño a Sor Juana Inés de la Cruz: “Es inteligente, letrada, ilustrada, lectora, descreída, rica, con lo que ayuda a otras mujeres, especialmente a las niñas, a educarse en un mundo patriarcal hecho para los hombres. Ingresó al convento porque prefería los rigores de la disciplina a estar sometida a los caprichos de un hombre, si se hubiese casado”.

El catedrático de la Universidad Panamericana añade que existe otro guiño a la tradición de detectives. “Es un homenaje a la británica Agatha Christie, cuyos personajes resuelven misterios, más que con la búsqueda de evidencias físicas, con el conocimiento de la psicología de los personajes, con el raciocinio”, señala.

Confiesa que fue difícil “traer” a un vampiro a la Nueva España. “Ioan Apafi, príncipe de Transilvania, primo del Rey de España, desembarca en Veracruz. Es un hombre de color pálido que odia el ajo y teme al sol, pues le provoca llagas. Pertenece a una orden secreta y, desde el primer instante, comienza a tener problemas con la Inquisición porque lee libros prohibidos y no le gusta ir a misa. Conforme se aproxima a la hoy Ciudad de México, va apareciendo una estela de asesinatos muy sangrientos, especialmente contra las mujeres. El Inquisidor general acude a Sor Filotea, con la idea de que resuelva este enigma”, detalla.

El autor de La venganza de Sor Juana (2005), Imperio (2012) y El Inquisidor (2018) indica que la toma echa luz, además, sobre la pelea por California. “Los rusos ya habían llegado a Alaska y estaban bajando hacia California. El príncipe Apafi se ofrece como un colonizador de California e invita a Sor Filotea”, refiere.

Dice que escribió esta historia durante la pandemia. “Creo que, inconscientemente, se colaron algunos de los miedos que generó esta emergencia sanitaria. En la novela, la gente, temiendo las muertes, se encierra; y eso hacíamos nosotros”, apunta.

El autor considera que con Sor Filotea nació un personaje que da para varias historias más. “Seguirá viajando por los rincones de la Nueva España resolviendo misterios, pues esa fuerza, sensibilidad, inteligencia y solidaridad que solo puede tener una mujer, la hace vigente y creíble”, concluye.