Para el director Eduardo Córdoba, los problemas planteados por Henrik Ibsen a finales del siglo XIX en Hedda Gabler siguen vigentes, aunque el contexto actual sea distinto.
“En la sociedad de hoy hay miles de casos que demuestran que no hay satisfacción, incluso con toda la tecnología, comunicación y maneras de no aburrirnos. Eso es lo que era interesante, pensar en este personaje, Hedda Gabler, que está tan aburrida, deprimida y alienada que no logra encontrar un sentido en la vida”, refiere.
El tedio descrito por Ibsen plantea la pregunta central de esta adaptación: ¿por qué estamos tan insatisfechos con las cosas que no tenemos, a pesar de que cada uno tiene la posibilidad de elegir lo que puede hacer con su vida? “En la obra original estos personajes pertenecen a un mundo, una aristocracia donde tienen facilidades, ciertos lujos, dinero, acceso a la cultura y, aún así, no están satisfechos con la vida. Pienso en la sociedad y la comunidad en la que vivo, aun con tanta tecnología parece que no hemos encontrado cuál es el verdadero sentido de estar en este mundo”, detalla.












