Treinta libros censurados durante la época novohispana se exhiben por primera vez en la muestra “Censores y censurados: el libro prohibido en la Nueva España (siglos XVI-XVIII)”, inaugurada en la Hemeroteca Nacional.
La muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 18 de septiembre, fue organizada por el investigador Manuel Suárez Rivera, quien comentó que la censura se ejercía a través de los censores o inquisidores y su actividad era muy distinta de acuerdo a la personalidad de cada uno.
Uno de los libros censurados fue Propinomio evangélico, una obra que quería difundir todos los nombres propios de las sagradas escrituras, sin embargo, fue víctima de la Inquisición y fue parcialmente censurado.
Otros volúmenes ilustran casos bien conocidos de obras perseguidas por la Inquisición en la Nueva España, como la Carta a una religiosa, de Jorge Mas Theóphoro, o el de las lecturas de astrología judiciaria del arquitecto Melchor Pérez de Soto, cuya biblioteca fue objeto de investigación con el fin de develar una red de lectores irredentos del statu quo.
La muestra se apoya en la idea de que la imprenta fue considerada como revolucionaria y como un medio benéfico para transmitir conocimiento, aunque este atributo le valió la mirada desconfiada de las autoridades, debido a su potencial peligro para difundir rápidamente ideas contrarias al régimen.
Ubicada en la Antigua Escuela de Medicina, en la Plaza de Santo Domingo, frente al Convento de los Dominicos, la Inquisición empezó a censurar libros en 1551, donde se sabe que los libreros reportaban a las autoridades la circulación de libros prohibidos o censurados.












