Al parecer, la ganadora de dos Óscares, por Boys don’t cry (1999) y Million Dollar Baby (2004) recibió una oferta salarial inferior a la de un coprotagonista masculino sin reconocimiento crítico alguno.
Aunque haber cobrado 3 mil dólares por su desgarrador papel en Boys don’t cry ya fue duro para Swank, la actriz de 42 años afirma haberse sentido humillada por este segundo desprecio, especialmente porque tuvo lugar cuando ya había obtenido dos de los galardones más codiciados de la industria.
“Gané mi segundo premio de la Academia, y un par de películas después, me ofrecieron un papel. El coprotagonista masculino no tenía ningún reconocimiento crítico, pero había trabajado en una película en la que salía sexy”, señaló. “A él le ofrecieron 10 millones de dólares y a mí 500 mil. Esa es la verdad”.
Swank rechazó la oferta y el papel fue a parar a una actriz emergente, que recibió un salario aún menor: 450 mil dólares. La revelación de Swank ha tenido lugar en el show de Chelsea Handler de Netflix, en el que varias intérpretes y cineastas discutieron sobre su situación en la industria.
Jennifer Lawrence y Amanda Seyfried son algunas de las actrices que durante el último año han hecho públicas sus quejas sobre la desigualdad salarial en Hollywood, incluso Lawrence ha iniciado una campaña mediática para exigir mayor equidad de género en la industria cinematográfica. Recientemente, Emma Stone afirmó haber “tenido suerte de recibir la misma paga que mis compañeros masculinos en las últimas películas”.












