Hasta antes de 1960 todos los aventureros que se habían propuesto cruzar el Cañón del Sumidero habían claudicado, pues los rápidos, las piedras, los lagartos, la fragilidad del terreno y la profundidad de sus aguas hacían imposible conquistar esa maravilla natural.
No fue sino hasta 1960 que el grupo explorador Pañuelo Rojo, integrado por jóvenes chiapanecos, se aventuró a lograr tal hazaña. Nabor Vázquez Juárez recuerda que en aquellos tiempos él trabajaba con la mamá del jefe del grupo, Jorge Narváez Domínguez, ya que tenía una embotelladora de gaseosas y él era el repartidor.
Corría el año de 1959 y se empezaron a hacer gestiones enfocadas en la conquista del cañón del sumidero. El 17 de mayo de 1958, el Heroico Colegio Militar, en una expedición perfectamente equipada, al mando del general y enxgobernador de Chiapas Francisco J. Grajales, se propone cruzar el Cañón, desistiendo después de muchos contratiempos. Hasta la fecha, esa fue la expedición que más había penetrado en le lugar: unos dos o tres kilómetros desde el paraje La Ceiba.
En agosto de 1959, un grupo capitaneado por Georgie White Clark, conocida como la “Mujer de los Ríos”, penetra un pequeño tramo y regresa, después de constatar que la travesía es superior a sus fuerzas. Ese mismo año, dos meses antes, el explorador español Francisco Fernández Alberdi se internó una mañana en un bote construido por él mismo; nunca se supo de la suerte que corrió dentro del caudaloso río Grijalva.
En ese mismo año comenzaron las gestiones sobre una posible travesía del Cañón por parte de un grupo de chiapanecos. A estas reuniones fue invitado Nabor, ya que tenía la edad suficiente para que participara.
Él recuerda que fueron ocho meses de preparación. Se hizo un reconocimiento total y general de la estructura del Cañón: “Un grupo de personas caminó río arriba partiendo de Chicoasén y abastecieron hasta donde pudieron de alimentos; otro grupo hizo lo mismo, pero partiendo desde Tuxtla, y al día siguiente que terminaron de hacer el reconocimiento, se juntaron en Chiapa y dieron a conocer a la prensa que estaban listos para realizar la aventura de conquistar el Cañón”.
Comentan que el gobernador Samuel León Brindis se enteró de tal intensión del grupo y los apoyó con un modesto presupuesto que sirvió para comprar los materiales indispensables.
La hazaña en voz de Gabor
El 31 de marzo de 1960, el grupo se dispuso a adentrarse en el Cañón del Sumidero. “Bajamos al puente sobre la margen izquierda, dos canoas nos llevaron hasta la entrada y ahí empezó la caminata a como daba lugar, subiendo y bajando, a rapel, nadando, caminando sobre un terreno muy abrupto lleno de rocas muy grandes con altos y bajos, con acantilados, y así fuimos avanzando poco a poco sobre un trayecto de aproximadamente 25 kilómetros, que es lo que tiene el Cañón”, relata.
“Las caminatas se realizaban de 6 a 3 de la tarde. A partir de las 4 acampábamos e iniciábamos los preparativos, los estudios para que nadie se fuera a lastimar, y continuar al otro día, de tal modo que todos saliéramos airosos contando la historia que se estaba haciendo. A medida que fuimos avanzando, el público se desbordó; en una ocasión se reunieron en el kilómetro 22, nos alentaron haciendo una gran bulla al ver que ya íbamos a la mitad del Cañón.
“En dos ocasiones nos llegó a ver un compañero, a través de un helicóptero que era de Petróleos Mexicanos, y con él nos comunicábamos a través de señas, ya que el ruido era muy intenso y no nos alcanzábamos a oír”, rememora.
“Fue el 8 de abril cuando el grupo fue recibido en el lugar conocido como Playa Grande. Ahí el gobernador Samuel León Brindis nos recibió. Ahora ya son 57 años de aquella travesía y nos sentimos muy honrado de que la gente aún recuerde aquella historia que escribimos”.
Documental
A partir del 11 de noviembre el mediometraje Héroes olvidados: grupo Pañuelo Rojo estará disponible para verlo a través de Youtube en el canal Pixeles.












