Hemos dicho antes que la buena lectura nos permite cultivarnos y aprender mucho del mundo y de las personas. Comprender lo que leemos nos va a ahorrar muchísimo tiempo a la hora de estudiar y nos será más sencillo retener lo que hemos leído. Con unos sencillos ejercicios y un poco de constancia, nuestra comprensión lectora mejorará rápidamente.
La vida secreta de la mente, de Mariano Sigman, es una suerte de viaje a lo más íntimo del pensamiento humano. Cómo piensan y se comunican los bebés. Cómo elegimos y que hace que confiemos en los demás. Cómo es que nace la conciencia en el cerebro y cómo nos gobierna el inconsciente.
La novela de mi padre, de Eliseo Alberto, nacido en Cuba en 1951 y muerto en México en 2011, quien soñó con ser pianista y ganar torneos de ajedrez, dejó para a la posteridad esta obra, breve, íntima y con fuerte carga autobiográfica, que parte de una novela que su padre, el poeta Eliseo Diego, dejó inconclusa. Esta es una nueva y completa edición.
Extraños (1), de Kimberly Mccreigh, inicia una nueva saga de intrigas, traiciones y secretos donde una pequeña decisión puede cambiarlo todo. Es un thriller que pretende meterse hasta lo más hondo de los pensamientos de los lectores adolescentes, sobre todo, de aquellos que conocieron el ritmo de La chica del tren y la acción de Divergente.
Las marcas de la muerte, de Verónica Roth, asegura y sostiene que hay dones que pueden convertirse en maldiciones, y que indudablemente existen maldiciones que pueden liberar a todo el universo. Así, la autora cuenta una historia donde el don de la joven Cyra es provocar dolor, el mismo dolor atroz que ella siente en todo momento.
La mujer que brotó de la tierra, de Maries Ayala, una historia en la que el umbral entre la magia y la realidad se diluye. En este texto todo es posible, desde viajes en el tiempo hasta la trasmigración de cuerpos, pasando por tópicos apasionantes como las visiones de otras vidas, la brujería, las pócimas, los pasadizos y los cuarzos con poderes de vaticinio.












