De las ocho cintas que disputaron el premio a la mejor película, seis fueron realizadas bajo los parámetros del cine independiente estadounidense: una propuesta autoral, la producción de parte de la división artística de los grandes estudios o compañías independientes y un presupuesto de 20 o menos millones de dólares. “Birdman” (18 millones de dólares), “Selma” (20 mdd), “El código Enigma” (14 mdd), “Boyhood” (4 mdd), “La teoría del todo” (15 mdd) y “Whiplash” (3.3) encajan a la perfección en esa categoría; mientras que “El gran hotel Budapest” (30 mdd) y “Francotirador” (58.8 mdd), de Clint Eastwood son las cintas “más caras” nominadas este año, aunque la pregunta es si puede existir un cine más independiente que el de Wes Anderson. “Este reconocimiento a películas independientes y pequeñas de presupuesto es un reconocimiento a esta especie en extinción que es el director autoral”, señala en entrevista Alejandro G. Iñárritu, cuya película “Birdman” buscará esta noche el Óscar en nueve apartados. Lo que llama la atención es que este 2015 no existió ninguna súper producción liderando las nominaciones, como había sucedido en años anteriores con películas como “El Señor de los Anillos: El retorno del Rey”, que costó 94 millones de dólares y se llevó 11 premios Óscar en 2003, o “Gladiador”, de Ridley Scott, que con 103 millones de dólares se convirtió en la mejor película del año 2000.












