Hombre| poeta y político

"Sara Regalado * CP. Cualquier persona que haya compartido siquiera un momento con el Poeta Mayor, Jaime Sabines, no dudaría en compartir esa experiencia y guardarla para siempre en los recuerdos memorables, por mínima que haya sido. Aún más habiendo trabajado como secretario particular de este personaje que fue hombre, artista y político.

Por eso, el comunicólogo Alexander Domínguez, quien aún guarda la charola que lo acredita como tal, y que según dice, con esa tiene pase al cielo, relata en ""Sabines tridimensional"", la vivencia de haber servido al personaje chiapaneco, justo en el ano que se le dedica.

El impreso editado por el Colegio de Bachilleres de Chiapas contiene, en un diseno dinámico, un recuento de historias, frases, fotografías, documentos y disertaciones que el propio autor concibe alrededor de su antiguo jefe. Diálogos que se forman entre lo que pensó Sabines y lo que le responde ahora Domínguez. ""Ha habido muchas biografías excepcionales de Sabines, pero este libro, más que una biografía, es un texto que nos habla de un Sabines poco conocido, que se escribe bajo el sustento de la observación directa"", expresó el cronista Marco Antonio Orozco Zuarth, quien fungió como presentador del libro, el martes en la Casa de la Cultura de Tuxtla Gutiérrez, junto al médico Hernán León y con Valente Molina como moderador.



Describiendo a un jefe

""Don Jaime tenía vocación de psicólogo, sociólogo, politólogo, aunque de oficio fue poeta, el mayor de Chiapas, escritor de peculiar estilo; periodista, filósofo, además, con algo de doctor. Dibujante, comerciante, peatón, hombre corriente -según él-. Diputado oculto, ?o culto diputado! Sin embargo, su pasión no fue la política, sino más bien la poesía, y también el ajedrez. Era un gran conversador y, además, convencedor, pero no se aprovechaba de ello; le gustaba contar pasajes de su vida, de sus hermanos Jorge y Juan, recordar sus experiencias y vivencias"", senaló el autor.

Asimismo, recordó: ""Aunque seguir sus palabras, su ademán y el humo de su cigarrillo era también transitar por fronteras de reflexión y denuncia, de buen humo y sinsabores, de nostalgias, de ilusiones, de coraje, de injusticias, de versos y palabrotas. Como gotas de agua cristalina, su mirada se asomaba detrás de los anteojos"". Así describe Domínguez a su personaje central, a quien en una palabra define como un ""ángel"". ""Porque un santo definitivamente no fue, pero sí esa persona sencilla, flexible, que dejaba con una sonrisa en los labios a toda aquella persona que acudía a él"", anadió.

El autor, además de dedicar ""Sabines tridimensional"" a Dona Chepita, ""albacea del corazón del poeta"", también extiende una dedicación a la prensa escrita, ""que si juntáramos todas las notas acerca del poeta publicadas en sus páginas antes y después de marzo de1999, haríamos el mayor libro -por contenido y volumen- sobre don Jaime Sabines"".

Con este libro, Alexander, postulado al Premio Chiapas, se aventura a presentar a Jaime desde tres aspectos y, como explica Marco Antonio Orozco Zuarth: ""La dimensión nos permite ver la forma y así conocer el fondo, y en tres dimensiones podremos adentrarnos a lo largo, ancho y hondo de Jaime Sabines"".

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