Homenaje a Enoch Cancino

"Sara Regalado * CP. Dos medallas, un reconocimiento impreso, su vida contada en fotografías, una antología con su obra poética... no es poco, pero tampoco comparable con las expresiones de afecto de sus familiares, grandes amigos, formadores y seguidores. Todos en conjunto hicieron del homenaje al poeta Enoch Cancino Casahonda, por sus 80 anos de vida, un suceso invaluable, ayer en el Teatro de la Ciudad, que se inundó de fiesta.

El gran evento, organizado por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes, el ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, universidades y otras organizaciones, comenzó con el recorrido de la exposición fotográfica que se montó en el vestíbulo. Pasito a pasito, el poeta vio algunas de las fotos que le recordaron su historia.

La idea era consentir al festejado, hacerle saber que para Tuxtla Gutiérrez, tierra que lo vio nacer en el barrio de San Roque, y para todo Chipas, él, Enoch Cancino Casahonda, nacido el 7 de octubre de 1928, merece reconocimiento, respeto constante y gratitud por haber legado tanto a su tierra.

Luego de la participación de una marimba, la declamación de su obra más admirada, ""Canto a Chiapas"", y el encuentro con ese profesor de primaria que un día le festejó su cumpleanos regalándole dulces y una revista, el también escritor Rubén López Cárcamo; el poeta compartió su sentir y le habló a su gente de cómo mira el mundo a esa edad: ""Cuando se tiene el privilegio de llegar a los 80 anos, se tiene la impresión de haber subido a un cerro y desde allí contemplar el paisaje de la vida"".

Entre tanta fiesta y emotividad, y ya portando las dos medallas que le fueron entregadas, una por parte de Alfredo Palacios, titular de Coneculta, y otra de la comunidad de escritores chiapanecos; ""Noquis"", como es conocido por sus más allegados, compartió algunos de sus poemas, que fueron incluidos en una antología poética que el Coneculta se dio a la tarea de reunir. Ésta contiene gran parte de su obra realizada entre 1948 y 1985.

Términos faltan para describir y, sobre todo, transmitir el significado que se encontró en el homenaje a Enoch, en el que hallamos, no importando la fama o reconocimiento, una eterna humildad que se ve reflejada en sus palabras: ""Gracias a todos por darme aliento para cruzar el pedazo de vida que me queda y, como decíamos en nuestro viejo Tuxtla, dar la vuelta al parque que nos falta"".

"