"Sara Regalado * CP. Misionero cultural urbano y rural, el profesor Manuel de Jesús Martínez Vázquez fue homenajeado por su trayectoria como promotor de las costumbres zoques dentro de las aulas de educación primaria y en la sociedad en general.
En una Casa de la Cultura de Tuxtla Gutiérrez llena de amigos y alumnos que pasaron por la formación de ""Manuelito"", como lo llamaban, personajes conscientes del gran legado y lucha del homenajeado, como Marco Antonio Orozco Zuarth, Alejandro Sánchez Pimentel, Rubén López Cárcamo y Rutilia Mejía, acompanaron a Manuel de Jesús en la mesa de honor.
Antes, Cora Ruiz y Antonia Aguilar hicieron una representación con un guión que les permitía improvisar con el público y el homenajeado, destacando el uso de vocabulario chiapaneco y la mención de costumbres, fiestas, leyendas y recuerdos de la labor del también escritor, poeta y cronista.
Alejandro Sánchez Pimentel destacó la faceta de pintor que también puso en práctica don Manuel en otro tiempo. Su afición por los colores lo llevó a plasmar sobre el lienzo el Tuxtla antiguo, que él comenzó a vivir desde 1913 y, más aún, el que sus padres le platicaban.
Sobre la obra escrita de Martínez Vázquez, Alejandro Sánchez mencionó: ""Sus textos son de un gran valor para nuestra ciudad porque son realistas sencillos y amenos. En éstos encontramos tópicos cotidianos como los funerales zoques, las bodas, la ensarta de flor de mayo, el mercado viejo, los primeros nombres de las calles, las plazas cívicas, el hecho histórico y político de la balacera del 12 de octubre, texto al que él nombró 'Octubre trágico'"", entre otros temas.
Ejemplo de la labor de Manuel de Jesús es el hecho de haber recuperado la tradición de la ensarta de flor de mayo, como remembró Marco Antonio Orozco Zuarth al platicar: ""Fue en 1985 cuando el obispo le pidió a don Manuel que aportara algo a la Feria de San Marcos, que ya se estaba desvirtuando mucho porque puro negocio y borrachera era. Entonces, él propuso esto, que se retomara la tradición de la ensarta de la flor que ya se había perdido. Así, los textos de un cronista no sólo quedan en papel sino que trascienden. Decir cronista es invocar el silencio profundo de los siglos, y Manuel es un claro ejemplo de esto"", aseveró Orozco Zuarth.
Por su parte, Rutila Mejía se encargó de dar al público una probadita de la extensa obra literaria del también honrado con el premio ""Cabeza de Pakal"" en 1988, por parte del Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas, y quien es originario del Barrio el Calvario de Tuxtla Gutiérrez. Entre los textos que compartió se encuentran ""Las moliendas"", ""El fantasma del Calvario"" y ""Poema para tuxtlecos"", que rescatan esa identidad que reencuentra al pueblo tuxtleco con sus familias ancestrales.
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