El próximo viernes 3 de marzo a las 19:00 horas se realizará un homenaje en el Museo de la Marimba al fallecido maestro Andrés Altamirano Varela en el que serán recordadas algunas de sus obras que aún siguen exhibidas en dicho recinto, así como su historia de vida, que será contada por sus amigos cercanos y familiares.
Andrés Altamirano Varela fue laudero, músico, compositor e innovador de la marimba chiapaneca. Nació un 30 de noviembre de 1925 en Coxcatlán, Puebla. Huérfano de madre a los 10 años y de padre a los 12, fue criado por su abuela paterna, con quien aprendió el oficio de la carpintería y la hojalatería.
Se formó en la música de manera autodidacta; aprendió con los apuntes y libros de teoría musical de su padre, de quien heredo un saxofón. Con 16 años, descubrió su vocación para la enseñanza y formó su primer grupo en su pueblo natal, la orquesta ejidal Linda.
En 1945 se trasladó a la Ciudad de México, donde trabajó con grupos orquestales y marimbísticos de la famosa calle Bocanegra, y a los 29 años formó la orquesta San Pedro Atlacomulco y la marimba orquesta Lira de México. Tiempo después se unió a las misiones culturales como maestro, lo cual lo llevó a vivir a Los Mangos, Veracruz, lugar donde construyó su primera marimba.
Su historia en Chiapas empezó en Ocosingo en 1960. Diez años después se instaló en Tuxtla Gutiérrez, donde continúo su trabajo como maestro, también fue director de la Banda de Música del Estado y fundó la estudiantina de la Unach.
Tras su fallecimiento el 2 de octubre de 2004, se expusieron en el Museo de la Marimba varios de sus inventos, como la marimba mini, miniatura de una marimba de 2 octavas y media; la marimba Zero, que tiene la forma y sonido de la marimba de concierto “one”; la marimba Diáfono, cuyo sonido es parecido al xilófono; la marimba Sonido 13, esta última construida a partir de la teoría del reconocido músico mexicano Julián Carrillo.












